
Desde el Altiplano
Ricardo Ravelo
Diciembre 5 de 2025
Un informe de la DEA, la Agencia Antidrogas Norteamericana, sostiene que entre 2024 y 2025 la potencia del fentanilo que envían las organizaciones criminales a Estados Unidos ha dejado de ser potente y ahora se procesa con mayor grado de pureza, lo que ha incidido en el descenso de las estadísticas de muerte.
En el año 2021, por ejemplo, durante los aciagos tiempos de la pandemia causada por el Coronavirus, la oleada de muertes en Estados Unidos llegó a 90 mil y hasta 100 mil por año. Actualmente, siempre de acuerdo con la misma fuente, mueren 300 personas diarias.
Con base en los análisis que ha realizado la DEA, la letalidad del fentanilo ha caído. No es todo: El fentanilo que, por ejemplo, exporta el Cártel de Jalisco Nueva Generación y Sinaloa –actualmente encabezado por la facción de Los Chapitos –es menos potente y su nivel de pureza ha aumentado.
El informe de la DEA explica, por ejemplo, que el 29% de las pastillas analizadas durante el año fiscal 2025, que abarca del 1 de octubre de 2024 al 30 de septiembre de 2025, contenían una dosis potencialmente letal.
Eso supone –subraya la agencia –una caída significativa respecto al 76 por ciento de pastillas que tenían dosis potencialmente letales en el año fiscal 2023.
Durante los años de mayor auge de los cárteles de Jalisco y Sinaloa, el fentanilo cobró cien mil vidas anuales. Eran los tiempos en que los laboratorios de ambos grupos criminales “cocinaban” pastillas con base en una receta –sí, igual que una receta para preparar un guisado –que no se respetaba estrictamente por parte de los operadores de los laboratorios.
La ola de muertes no sólo se debía al excesivo consumo de fentanilo –una de las drogas químicas más adictivas y letales –sino al hecho de que muchísimas pastillas producidas en laboratorios ilegales contenían dosis desiguales de la sustancia: Algunas tenían baja dosis y otras contenían en exceso, tanto, que con una sola grajea se podían morir tres personas.
Y ni hablar del Carfentanilo, otra sustancia de diseño que es muy letal, pues basta consumir lo equivalente a un grano de sal para causarle la muerte a una persona.
Estos detalles sobre la letalidad del fentanilo lo comenzaron a saber la DEA y el FBI luego de muchos decomisos de esa sustancia. Analizaron muchas pastillas y descubrieron que no todas contenían las dosis adecuadas.
Ahora, en cuanto a la pureza del fentanilo ésta cayó 10.3 por ciento en 2025 frente al 19.5 por ciento durante el año 2023, uno de los más críticos para Estados Unidos. Estas reducciones en la potencia y la pureza se correlacionan con una disminución de las muertes por opioides sintéticos a niveles no vistos desde abril de 2020, de acuerdo con la DEA.
La DEA indicó, además, que hasta el 1 de diciembre de 2025 se incautaron 45 millones de pastillas de fentanilo y más de 9 mil 300 libras (cuatro mil 227 kilos) de Fentanilo en polvo. En otras palabras, la DEA sacó del mercado unos 347 millones de dosis potencialmente mortales de fentanilo.
Esto, de acuerdo con la DEA, implica un cambio en las operaciones de los cárteles, que experimentan un aumento en el tráfico de fentanilo en polvo y la producción nacional de pastillas del mismo opioide.
La incautación de más de máquinas para fabricar pastillas en octubre pasado pone a un más de relieve esta tendencia.
Y al tiempo que ha disminuido la potencia den fentanilo los cárteles –según la DEA –irán diversificando sus operaciones en un intento de minimizar sus riesgos y maximizar sus ganancias.
Desde el año 2021, los opioides sintéticos han cobrado la vida de casi 325 mil vidas de ciudadanos estadunidenses. Por ello, la DEA lanzó la campaña internacional Fentanyl Free América (Estados Unidos libre de fentanilo) que, de acuerdo con la agencia, representa un inquebrantable compromiso para salvar vidas.
En fentanilo se convirtió –y sigue siendo –una verdadera pesadilla para Estados Unidos. Son seis los cárteles de la droga –Sinaloa, CJNG, Familia Michoacana, Cárteles Unidos, cártel del Noreste y El Tren de Aragua –como los principales grupos criminales dedicados al tráfico de fentanilo letal hacia Estados Unidos.
Tras el arribo de Donald Trump al poder, a México y Canadá Estados Unidos les declaró una guerra comercial. Los presionó para frenar el tráfico de ese opioide, o de lo contrario, les impondría aranceles elevados a sus exportaciones. Esto puso a temblar a las economías de ambos socios y no tuvieron otra alternativa más que ponerse a trabajar para frenar a los cárteles.
En el caso de México no se ha logrado un desmantelamiento de los grupos criminales, pues ahí siguen operando en el país, produciendo fentanilo, exportando cocaína, heroína y marihuana, con el agravante de que estas drogas de uso común ya contienen fentanilo y las han convertido en sustancias no sólo más adictivas sino letales.
Aun cuando la DEA festina que el fentanilo que llega ahora Estados Unidos es menos potente y no letal, la guerra contra las drogas químicas –una suerte de demonio con el que lucha la humanidad –no será fácil de derrotar. Siempre se ha dicho que el abatimiento de las drogas de diseño es una guerra perdida, por ahora.