Salud

18 meses de la política de salud- Sheinbaum

Gustavo Leal F.

Abril 4 de 2026

Hasta hoy, la oferta sexenal 2024-2030, desde un enfoque clínico limitado revestido de grandes expectativas sobre el impacto tecnológico, opera un paquete de acciones diseñadas para recoger en todo momento una estructura de resultados medibles y cuantificables, detonando la colaboración público-privada y sin atender los determinantes del estado de salud. Es un enfoque enteramente curativo en beneficio directo del mercado de la salud con resultados medibles inmediatos (Cien pasos para la Transformación y República Sana).

Su nota básica es la continuidad sobre el legado de la administración AMLO (2018-2024), sin constituir propuesta nueva alguna: trabaja básicamente sobre lo heredado.

Con la rentabilidad electoral (impactos y beneficios) que mostraron los programas sociales-AMLO en la elección-24, los 13 compromisos/República Sana presentados en octubre-24 dejan claro que cinco de ellos son lunares electorales a la espera de las políticas públicas que les brinden la piel de la cual deben formar parte y, los restantes ocho, apenas se comprometen con lo que de oficio debe cumplir obligadamente cualquier gobierno.

Los cinco lunares electorales son: compromiso 22: salud casa por casa; compromiso 42: farmacias para el Bienestar junto con los bancos del Bienestar; compromiso 43: cuidados para los primeros mil días de vida; compromiso 44: tomas de muestra de laboratorio y compromiso 45: cirugías masivas de catarata y rodilla a escala nacional.

Los ocho compromisos sobre lo que debe cumplir obligadamente cualquier gobierno son: compromiso 30: escuelas públicas como espacios de prevención de la salud (salvo los exámenes de la vista y lentes gratuitos); compromiso 34: producir equipos de diagnóstico y vigilancia de enfermedades; compromiso 41: desde su nacimiento, los mexicanos deben tener acceso a vacunas-cuidados preventivos-atención médica-estudios-laboratorios-cirugías-medicamentos gratuitos para hacer efectivo el derecho a la salud.

Además, “Vamos a consolidar el IMSS-Bienestar”; compromiso 42: fortalecer el abasto y distribución de medicamentos; compromiso 43: acompañar a las embarazadas para que acudan a sus visitas prenatales, dando suplementos vitamínicos a los recién nacidos, tamizajes y promoviendo la lactancia materna; compromiso 45: seguirá el programa de modernización de la infraestructura y equipamiento de hospitales y unidades de salud; compromiso 46: en escuelas, centros de trabajo y espacios públicos habrá un programa educativo para reducir obesidad, hipertensión y diabetes. Nada de seguir consumiendo productos chatarra y, compromiso 47: inaugurar 16 unidades IMSS-B, siete del IMSS y cuatro del Issste.

Respecto a Salud Casa por Casa, ¿no hubiera sido acaso más apropiado destinar todo este esfuerzo a fortalecer una adecuada política sexenal articulada sobre verdadera APS –buscando tareas realmente preventivas para consolidar la ausencia de enfermedad– en vez de concentrarse en la identificación de daños crónicos irreversibles?

Sorprende que el secretario David Kershenobich declarara que el compromiso fortalece la “medicina preventiva y la atención primaria”, afirmación absolutamente inexacta. Es claro que el doctor aún no distingue la diferencia entre verdadera APS y las políticas preventivas tradicionales.

Los extraordinariamente pobres resultados sanitarios del programa Salud en tu casa, de la CDMX, podrían haberle servido de referencia mínima. Pero aún peor es que considere que el esfuerzo “contribuirá a eliminar la saturación de los servicios hospitalarios”. En rigor, ocurrirá todo lo contrario.

Para la misma rentabilidad electoral opera el compromiso 42, ofertando farmacias para el Bienestar junto con los bancos del Bienestar.

La propuesta integrada contempla: pensión para los adultos mayores que acuden a su banco cercano para el cobro y, ahora, recurren también a la farmacia del Bienestar que está adjunta para adquirir gratuitamente su paquete de medicamentos. Todos los 13 compromisos explícitamente diseñados ex profeso para cumplir metas cuantificables y medibles como constan en el primer informe de gobierno de 2025.

Todo lo anterior, aderezado: con los Protocolos Nacionales de Atención Médica (Pronam); el Plan México; La Clínica es Nuestra; altas expectativas sobre el impacto de la tecnología en el sector; rectoría sectorial que “coordina” instituciones; ofertando mejorar la calidad y disminuir los tiempos de espera “poniendo a trabajar al máximo al personal que tenemos y la infraestructura: unidades médicas de tiempo completo siete días de la semana” y ofreciendo un sistema universal de salud (SUS).

Los primeros 18 meses de la administración Sheinbaum trabajan sobre un lienzo heredado sin cambio.

La única iniciativa con sello propio: el Sistema Universal de Salud, que nace acompañada de muy severas fallas de diseño –bajo la responsabilidad del subsecretario Clark– que comprometerán su viablidad.

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