
*Salarios millonarios rebasan sueldos de gobernadora Rocío Nahle y presidenta Claudia Shienbaum
Ricardo Ravelo
Noviembre 18 de 2025
Veracruz.- La alcaldesa del puerto de Veracruz, Patricia Lobeira, enfrenta serios cuestionamientos por el derroche millonario que sostiene en pagos de nómina y privilegios para dirigentes sindicales del Ayuntamiento porteño, pues dichos funcionarios ganan más que la gobernadora del estado, Rocío Nahle, y la presidenta Claudia Sheinbaum.
Esta malversación de recursos –sin justificación alguna –ya es causa de quebranto financiero y endeudamiento para el Ayuntamiento veracruzano; el dispendio en salarios para unos cuantos privilegiados contrasta con el abandono en el que está sumido el municipio de Veracruz, que enfrenta carencias en servicios, calles destrozadas, inundaciones, falta de agua en colonias, drenajes eficaces, entre otros, que formarán parte de la herencia que dejará Lobeira al finalizar el año, cuando concluya su periodo como presidenta municipal.
El escándalo que enfrenta la alcaldesa no es menor, ya que destina casi veinticinco millones de pesos anuales para la nómina siete funcionarios.
Mientras las finanzas municipales enfrentan un estado de bancarrota, así, literal, y la ciudad de Veracruz muestra evidente abandono en servicios, directivos del sindicato del Ayuntamiento perciben, cada uno, 400 mil pesos mensuales de salario.
Este dispendio significa algo así como cuarenta veces más de lo que gana un trabajador promedio en esa misma organización sindical, que se ha convertido en una mafia solapada y beneficiada por la alcaldesa Lobeira.
El escándalo millonario tronó cuando salió a flote una parte del dispendio –sin considerar ganancias millonarias por algunas obras, desvíos de fondos públicos, entre otros – que implican a integrantes de la cúpula sindical beneficiados con poco más de veinticinco millones anuales en salarios, algo que se equipara a lo que destina el Congreso Veracruzano para cubrir el salario de sus 50 legisladores.
Entre otros ejemplos de la llamada voracidad sindical está el de la dirigente Estela Fentanes Jiménez, jefa de la Subsección Primera de la Dirección de Ingresos de la Tesorería Municipal, quien anualmente se embolsa 4 millones 021 mil 225 pesos con 52 centavos, es decir, 335 mil 083 pesos con 33 centavos mensuales.
Eso no es todo: Algunos de sus familiares también están en la nómina del derroche y gozan de jugosos salarios. Tal es el caso de Jackeline Rebeca Fentanes Cruz, quien se desempeña como Coordinadora Administrativa “A” de Recursos Humanos con un sueldo mensual de 286 mil 727 pesos con 75 centavos. Esto representa al año un ingreso de 3 millones 440 mil 733 pesos con 29 centavos.
Otro caso: La Oficial Administrativa de la Sala de Ediles, Teresa de Jesús Campos Cobos supera a Fentanes Cruz con un ingreso que suma cuatro mil pesos adicionales.
La danza de miles y hasta de millones anuales en salarios sigue y alcanza a Carmen Audirac Murillo, Coordinadora Administrativa de la Dirección de Ingresos. Esta mujer percibe un salario de 2 millones 167 mil 847 pesos al año, equivalentes a 180 mil 653 pesos con 91 centavos al mes, según da cuenta la nómina municipal.
Audirac Murillo es hermana del exsecretario de Finanzas, Mauricio Audirac, cargo que desempeñó durante el gobierno de Javier Duarte. Por ello, se vio envuelto en escándalos de desvíos de recursos públicos y es perseguido por la justicia.
Martín Fentanes Lucio, otro familiar de la lideresa sindical, quien se desempeña como analista de bibliotecas percibe un sueldo de 2 millones 558 mil 433 pesos cada año. Para entender las desigualdades y el alcance de los privilegios que ofrece Patricia Lobeira, un trabajador con salario mínimo necesitaría trabajar 25 años ininterrumpidos para obtener esa suma.
La lista de los beneficiados por el derroche de la alcaldesa panista del puerto de Veracruz no termina ahí. Otros casos son los de Santos Barradas Carrera y Antonio Alfonso Guillén, coordinadores de Recursos Humanos con ingresos anuales de 2 millones 572 mil y un millón 900 mil, respectivamente.
Lo anterior significa para el Ayuntamiento del puerto de Veracruz una erogación anual de 23 millones 500 mil pesos para cubrir sólo el salario de escasos siete trabajadores. A esto se suma la sospecha –esto se despejará con auditorías –si estos funcionarios realmente reciben esas sumas a través de la nómina o existen acuerdos para entregar parte de los recursos a algún otro funcionario de mayor nivel.
La alcaldesa porteña –exnuera del exgobernador Miguel Ángel Yunes Linares –está en la cuerda floja por el derroche de recursos que se le han atribuido y el continuo deterioro de la ciudad más emblemática del estado de Veracruz, donde es visible el abandono de calles, colonias, servicios. La imagen del llamado “Primer Puerto de América”, símbolo de la conquista española hace más de 500 años, enfrenta uno de los deterioros más graves en su infraestructura, pues muchas calles y avenidas se inundan, los drenajes no funcionan y los baches y roturas en el pavimento son visibles si cualquier ciudadano curioso realiza un recorrido por el primer casco de la ciudad.
El premio “patito”
Como sabe que tan pronto deje el poder le sobrevendrán auditorías e investigaciones por enriquecimiento ilícito, Patricia Lobeira promueve premios al mejor desempeño financiero que, según ella, le otorga la Secretaría de Gobernación. Es una forma de lavar su deteriorada imagen.
Todo esto surge ante las crecientes críticas de la ciudadanía. En días pasados pregonó haber sido reconocida, por cuarta vez en forma consecutiva, por una supuesta guía Consultiva de Desempeño Municipal y Buenas Prácticas Municipales –un verdadero premio “patito” – donde habría obtenido una calificación de 78.3, el más alto en el estado de Veracruz.
Simulando ser una alcaldesa impoluta, que no lo es, Lobeira pregonó en sus redes:
Por cuarto año consecutivo, la Secretaría de Gobernación Federal nos evaluó como el mejor ayuntamiento a nivel estatal, de acuerdo con la Guía Consultiva de Desempeño Municipal
El llamado premio a la “honorabilidad” no lo otorgó la Secretaría de Gobernación: se trató de una suerte de diploma (sin valor) gestionado por Miguel Ángel Yunes Linares a través de su presunto cómplice Armando Quintero Martínez, en otro tiempo pieza del Partido de la Revolución Democrática (PRD) que en 2016 sirvió de alfil para concretar la alianza con el PAN y el PRI y así entronizar a Yunes Linares en la gubernatura de Veracruz.
De acuerdo con los números que registra el Ayuntamiento de Veracruz, sería incongruente, por no decir una burla, que Gobernación premie el dispendio, el derroche y la corrupción de la alcaldesa Patricia Lobeira.