Salud

La Clínica es Nuestra de Svarch

Gustavo Leal F.

Mayo 23 de 2026

Sin modificar la improvisación de Zoé Robledo sobre el OPD IMSS-Bienestar –instruida por AMLO básicamente asistencial/curativa–, su titular, Alejandro Svarch, celebró –con adjetivos de magnitud– La Clínica es Nuestra como estrategia importante para el “fortalecimiento” del primer nivel de atención y un ejercicio de democracia participativa más importante en el “hemisferio” (conferencia de prensa, 26/11/24).

Tampoco se quedó corta su ulterior numeralia de la epopeya “hemisférica” de un programa de “gestión territorrial” que realiza junto con la Secretaría de Bienestar. Según él, durante 2024 se intervinieron 11 mil 816 unidades “creando” primero el Comité de Salud para el Bienestar (Cosabi) con la comunidad circundante y el personal de la unidad: en rigor dictados al vapor desde arriba. Ellos recibieron una tarjeta con recurso público y “decidieron” cómo ejecutarlo para mejorar la clínica: se han convertido en el “eje axial” del primer nivel del IMSS-Bienestar. Tienen “dispersión” territorial desde la sierra de Zongolica hasta Guerrero Negro, desde la selva Lacandona hasta el desierto de Sonora.

Y siguió ostentando: se “entregó” 96.6 por ciento de tarjetas en el país (por la Secretaría del Bienestar) “aplicando” 44 mil 446 acciones de fortalecimiento en las unidades. Las pequeñas recibieron 400 mil pesos, las grandes un millón 200 mil. Las acciones se “clasificaron” en tres rubros: infraestructura, equipamiento y mobiliario. Como la comunidad es “consciente” de sus necesidades, las decisiones de los Cosabi fueron diversas, creativas y colaborativas. En ocasiones, aseguró, ella misma “aportó” mano de obra.

En las 26 mil 320 acciones que “mejoraron” la infraestructura se utilzó pintura, impermeabilizante, construcción de bardas perimetrales, en techumbre. “Encontramos” centros de salud sin pintar en más de 30 años. Se hicieron “mejoras” en sistema de agua, luz y servicios básicos esenciales. Para equipamiento e instrumental médico se “realizaron” 9 mil 983 acciones comprando baumanómetros, estetoscopio y medidores de glucosa. Para la mejora del mobiliario se “hicieron” 8 mil 143 acciones adquiriendo mesas de exploración, sillas, sillas de ruedas, escritorios, estantes de farmacia y 32 ambulancias. En “este” momento se llevan asambleas en “todo” el país que “reflexionan” sobre 2024 y analizan las necesidades venideras. Con La Clínica es Nuestr a del IMSS-Bienestar, aseveró, “avanza” un modelo de atención primaria con “gestión” territorial y “participación” de la comunidad. ¿Atención primaria, dónde?

Ciertamente puede haber “gestión” y “participación” –impulsada probablemente por los siervos de la Nación que armaron en tiempo record los Cosabis– pero eso no significa que exista real atención primaria de la salud. Para ello faltan procesos organizacionales de participación comunitaria construidos sobre sus necesidades para impactar en su salud, mejorando la calidad de vida y buscando que la comunidad opere sobre los determinantes de salud con educación permanente para el autocuidado. No se trata de participación social en general para mejorar la infraestructura, equipamiento y mobiliario, como ostenta Svarch, igual que lo hacia Robledo.

Ya generaba severas dudas ese “fortalecimiento” del primer nivel de atención (¿cuál?) cuando Robledo declaró (conferencia matutina, 9/4/24) que el OPD buscaba “mejorar” condiciones físicas –equipamiento– acceso a medicamentos en centros de salud de primer contacto: 9 mil unidades con subsidios a los Cosabi que instalaron los servidores de la nación con velocidad asombrosa comparados con el programa IMSS-Bienestar original (PIB). Y todavía declaró: no hay mejor “guardián” del

dinero público que el pueblo. Llevamos 11 mil 807 “asambleas” y presupuesto de 5 mil MP (conferencia matutina, 7/5/24). ¿Y eso cómo “fortalece” el primer nivel?

La pregunta principal desde AMLO-Robledo sigue abierta con Sheinbaum-Svarch. Claro que la salud requiere inversión en serio ubicada en áreas prioritarias. Lo que demanda establecer necesidades reales de infraestructura. Pero ¿ La Clínica es Nuestra es la vía para ubicar unos cuantos recursos extras? Si los Cosabi son para infraestructura y atención médica ¿dónde quedan la prevención y el autocuidado para la salud? ¿Dónde queda la capacitación comunitaria?

Luego, al financiar con recursos del IMSS-Bienestar La Clínica es Nuestra del Issste –sin comunidad, pero con “asambleas” de derechohabientes– Svarch comunicó que el programa contaba con 6 mil 300 mdp (conferencia matutina, 22/1/25) y después (conferencia matutina, 4/3/25), presumió que La Clínica es Nuestra se extendería a los centros de salud con servicios ampliados. ¿Ello “fortalecerá” también el primer nivel? ¿Cómo?

Sin modificar la improvisación curativa de Robledo ¿la participación social de Svarch “desde abajo” consiste en dictar –con la Secretaría del Bienestar– los Cosabi desde arriba? ¿Ello ¿rompe la “pasividad” ciudadana y “fortalece” el primer nivel y la atención primaria? ¿O es otra cosa?

Back to top button