Servicio Universal de Salud (SUS): preguntas indispensables

Gustavo Leal F.
Enero 3 de 2026
En Conferencia Matutina (22/10/25) la presidenta Claudia Sheinbaun se preguntó: “¿Cómo se va a hacer el Servicio Universal de Salud (SUS)? Con una cámara de compensación. Para eso necesitan digitalzarse todos los servicios. Llega Claudia Sheinbaum al IMSS. Yo tengo Issste, pero estoy en un lugar donde no puedo acceder a mi centro de salud porque salí de la CDMX y queda más cerca para cualquier tema (sea éste en específico de atención de cáncer o posteriormente vamos a hacer para todos los servicios) una clínica del IMSS, una Unidad de Medicina Familiar. El IMSS te registra y en dos meses tiene que pedirle el recurso al Issste de la atención que recibió la derechohabiente Sheinbaum del Issste que se atendió en IMSS. Para poder hacer los servicios universales se requiere digitalizar todos los servicios y una cámara de compensación para que, si me atendí en un hospital que no corresponde a mi derechohabiencia, esa institución le pueda decir al Issste, ‘atendí a esta persona’ y se haga transferencia de los recursos; o si del IMSS se atendió en Issste, o si el IMSS-Bienestar atendió un derechohabiente IMSS. No tendría que ver con el paciente, que llega a un lugar y lo atienden. Todo lo demás lo harían las propias instituciones del gobierno.”
Mientras, la subsecretaria de Hacienda, Bertha Gómez, agregó que México “camina” hacia la transición de un SUS que “integre” a instituciones públicas y “que no haya restricción alguna para que una persona sea atendida en cualquier unidad médica de cualquiera de estos sistemas”. Descartó que ello signifique la “desaparición” del IMSS, IMSS-Bienestar o Issste y subrayó que estas instituciones “tienen” responsabilidades “más allá de la atención a la salud”, como son las pensiones, entre otras.
El SUS se refiere “única y exclusivamente a atención médica de la persona”: que pueda ser atendida, de acuerdo con la urgencia o necesidad que tenga, en “cualquiera” de los sistemas de salud “con independencia” de que tenga o no derechohabiencia. De esto “se trata”. No “desaparece” el IMSS, ni el Issste, ni sus “responsabilidades” con los trabajadores o afiliados “más allá” de los servicios de salud”. Los recursos destinados a salud, agregó, son “superiores 6.4 por ciento”, con lo que se “busca” garantizar mantenimento/equipamiento de unidades, ampliar capacidad hospitalaria, del personal médico y enfermería así como el abasto oportuno de medicamentos e insumos para la atención de la población ( El Heraldo, 22/10/25).
Ante el proyecto presidencial, además de lo señalado en Servicio Universal de Salud: riesgosa capitulación frente a las reformas neoliberales ( La Jornada, 28/12/25), conviene preguntar: si se busca garantizar gratuidad total a todos, ¿cuál es el monto adicional de presupuesto público estimado para transitar hacia el SUS?; ¿Qué porcentaje del actual gasto en salud representa y de dónde provendrá su financiación?; si se ofrece atención sin restricción alguna, ¿qué mecanismo asegura que no habrá negativa de atención por algún sistema?
En equidad geográfica, ¿qué estrategia asegura que servicios, insumos, tecnología médica, tiempos de espera y calidad sean idénticos en zonas rurales/urbanas, en estados con menor cobertura y en zonas marginadas?; ¿existen metas, indicadores públicos y plazos para cerrar esas brechas rurales/urbanas, estatales y en zonas marginadas?; ¿cuál es el plan concreto para unificar los catálogos de servicios, además de los Programas Nacionales de Atención Médica (Pronams) para medicamentos e insumos entre todos los subsistemas (IMSS-Issste-IMSS-Bienestar y los sistemas estatales-Sesas)? ¿Se homogeneizarán los beneficios o seguirán existiendo diferencias sustanciales entre instituciones? ¿Qué cambio normativo se prevé para que el SUS opere como modelo integrado y no sólo como coexistencia paralela de instituciones?
Sobre la institucionalidad: si el IMSS-Issste-IMSS-Bienestar “no desaparecen”, ¿qué ocurrirá con las pensiones, prestaciones adicionales y servicios complementarios que diferencían los diferentes subsistemas?; ¿cómo se evitará que persistan los incentivos al doble padrón, la duplicación de servicios o la fragmentación de recursos?
Sobre monitoreo-evaluación y transparencia, ¿qué se implementará para que los ciudadanos vean en tiempo real indicadores de cobertura, calidad, tiempos de espera y satisfacción del sistema entrante?; ¿cómo será la rendición de cuentas para garantizar que “universal” no quede sólo como lema?
No es, por supuesto, un proyecto tecnocrático: busca soluciones genuinas al ingente problema de un SUS, pero proviene de un equipo que diseña arriba-abajo como salida única –sobrevalorando el impacto tecnológico– sobre un sector que exige mucho más conocimiento de base, lo cual puede comprometer su oportunidad y viabilidad.
Pero también es cierto –y nunca hay que olvidarlo– que eso que no era “seguro”, ni mucho menos “popular” también operó un hueco y ruidoso proceso de credencialización.