Nuevo León

¡10 de Junio! ¡No se olvida! El caso se comentó y reflexionó, en Palacio Nacional…

RAÚL A. RUBIO CANO

Junio 11 de 2020

Ante las consecuencias de la tormenta de antier, mi casa se quedó sin corriente eléctrica por 14 horas. Ello volvió imposible enviar una colaboración a Monitor Político, alusiva a los 49 años del 10 de Junio de 1971. Una marcha estudiantil en el DF, después de no haber tal tipo de actos de protesta desde la matanza del 2 de Octubre de 1968. Una marcha en apoyo al movimiento estudiantil de Nuevo León, los estudiantes defendían la Autonomía de su máxima casa de estudios, de los planes oligárquicos de privatizar la educación, que buscaban asentarse desde entonces por las políticas Neoliberales del gobierno de Nixon, utilizando el gobierno de Eduardo A. Elizondo. Ayer, empezó a circular una historia al respecto de ello, escrita por el periodista Luis Ángel Garza, un participante en tales sucesos del 10 de Junio de 1971. Por su trascendencia en las luchas estudiantiles de México y de buscar construir un mejor país para todos, va íntegro el escrito de Luis Ángel, titulado: UN VISTAZO, DESDE NL, AL 10 DE JUNIO DE 1971. ¡Nuevo León! ¡Ese Nuevo León!, nos gritaba un compañero de Economía de la UNAM. Estaba por arrancar la marcha de aquel jueves de Corpus, el 10 de junio de 1971, en apoyo al movimiento de la UANL. Nos llevaba una manta roja con el letrero de Comité Central de Lucha de Nuevo León. Ya está acordado, ustedes encabezarán la marcha, nos dijo. Era un honor ciertamente disputado, se había pensado en los expresos del 68, pero no faltó quien objetara y finalmente quedamos nosotros como una decisión “neutral”. Desde un par de semanas antes nos había llegado el aviso de la organización de esta marcha, con la petición de que se formalizara una comisión que representara a la UANL. Lo determinaría el Comité Central de Lucha (CCL), que sesionaba diariamente en la planta baja de la torre de Rectoría, “tomada” desde el mismo día que el gobernador Elizondo pretendió imponernos un rector militar. ¡Un coronel de rector, cuando todavía sangraba la herida de Tlatelolco! El coronel, que nunca logró tomar posesión del cargo, venía como parte de una contrarreforma para la universidad que acababa de conquistar su autonomía en 1969, con medio siglo de retraso. Se pretendía imponer como máxima autoridad de la UANL una “Junta Popular”, integrada por representantes de organismos empresariales, sindicatos charros y demás “fuerzas vivas” de la ya agónica Revolución Mexicana. El Comité acordó que Economía integrara la comisión que fuera a participar en la marcha en la Ciudad de México. Al día siguiente en su asamblea estudiantil se nombró a Jesús Rodolfo Rivera Gamiz “el tolo”, a Mario López Sandoval y a Luis Ángel Garza, su representante ante el CCL. Originalmente pensamos viajar en la víspera, pero nos urgieron que fuéramos con volantes porque los “aperturos” estaban insistiendo en que se suspendiera la marcha con el argumento de que los estudiantes de Nuevo León ya habían ganado. Aludían a la renuncia del gobernador Elizondo, quien se negó a publicar otra reforma a la ley de la UANL que impuso el presidente Echeverría, con una Junta de Gobierno del tipo de la UNAM. Los “aperturos” se llamaban a corrientes de izquierda que se tomaban en serio el ofrecimiento de apertura democrática de Echeverría. Elizondo era un gobernador impuesto por el sector empresarial, que venía de ser rector de la UNL (así, sin la “A”) y que tenía el empeño de elitizar la educación universitaria. Ya en 1969 una huelga estudiantil frenó el Plan Elizondo, que entre otras linduras implicaba un aumento de cuotas de alrededor de tres mil por ciento. Ciertamente su caída podía asumirse como un triunfo del movimiento estudiantil, pero ni fue nuestra demanda, ni la opción de gobierno universitario nos satisfacía. Las dos formas eran en esencia lo mismo. Ninguna se acercaba a nuestra pretensión de una universidad democrática, científica, crítica y popular. Así las cosas, nos arrancamos a la Ciudad de México con tres días de anticipación y un par de miles del último volante del CCL en el que se dejaba muy claro nuestro punto de vista: la burguesía ya arregló sus diferencias, nosotros no. Demandamos la aprobación del proyecto de ley universitaria que envió al Congreso la UANL, que incluía elección democrática de autoridades y una asamblea con paridad de votos estudiantes como máxima autoridad. En la Ciudad de México se vivía otra historia. Se daba mucha atención al movimiento de Nuevo León: al primer día nuestro volante se había ya reproducido por decenas de miles y se suspendieron dos conferencias nada menos que con José Revueltas, para dar paso a la discusión sobre su situación. Pese a esto, era claro para todos que más allá de la solidaridad con Nuevo León se trataba -ante todo- de volver a tomar las calles después del traumático desenlace de 1968. Esa era la alegría y el nervio también, que flotaban en aquel ambiente tan intenso con el que iniciábamos aquella marcha que se concretó apenas por tres o cuatro cuadras, sin que su retaguardia empezara a marchar. La brutal represión que se desplegó arrebató el protagonismo… Gracias Luis Ángel por recordarnos esos años de lucha estudiantil y popular… Y, por fin, en estos tiempos, los mexicanos tenemos un Presidente que habla desde Palacio Nacional de ello, señala la nota de la Jornada de ayer en línea: “…el presidente Andrés Manuel López Obrador recordó la represión del 10 de junio de 1971 en la Ciudad de México ‘para que no olvidemos y nunca jamás se reprima en México. No a la represión ni a estudiantes ni a ningún ciudadano. No a la tortura, no a las desapariciones forzadas, no a las masacres no a la violencia’, resaltó. Dijo que las diferencias se deben resolver de manera pacífica y ‘que no se utilice al Estado y sus fuerzas de seguridad para reprimir al pueblo. Actuar con mucha prudencia siempre, no sacar los afanes autoritarios, eso no resuelve los problemas. Al contrario, los complica’, sostuvo” ¡Órale! raurubio@gmail.com

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