
Desde El Altiplano
Ricardo Ravelo
Septiembre 26 de 2026
La Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM) está en crisis desde hace varios meses, sin que autoridades universitarias ni estatales pongan remedio todavía a graves problemas de feminicidios, algunos ocurridos dentro del campus universitario; plagio de alumnas, redes de narcomenudeo, trata de estudiantes que presuntamente son explotadas sexualmente por maestros y funcionarios sindicales con amplias relaciones en el gobierno del estado, que encabeza la morenista Margarita González.
Morelos ocupa el segundo lugar a nivel nacional en feminicidios por cada 100.000 habitantes, según datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública. Entre enero y septiembre de este año unas setenta mujeres han sido asesinadas en Morelos, según la misma fuente, es decir, una cada cuatro días.
Y entre febrero y septiembre de este 2026, cuatro estudiantes de la UAEM fueron privadas de la vida, algunas sufrieron secuestro previo y sus cuerpos se hallaron en las inmediaciones de la UAEM. Los casos, hasta ahora, siguen impunes. Ellas respondían a los nombres de Kimberly Ramos, Karol Toledo, Michele Fuentes y recientemente fue asesinada en el municipio de Cuautla Claudia Tacoronte, estudiante española que llegó a Morelos mediante un intercambio académico entre la UAEM y la universidad de Granada, España.
Tras la desaparición de Kimberly Ramos, estudiante de contabilidad, los estudiantes de la UAEM salieron a protestar para exigir justicia y freno a las muertes de estudiantes. Así se construyó el movimiento estudiantil —o Resistencia Estudiantil— que después de enterarse de otras muertes de mujeres estudiantes decidieron tomar las instalaciones universitarias para exigir seguridad y castigo para los responsables de esos feminicidios.
Durante las mesas de diálogos pidieron a las autoridades universitarias revisión y fortalecimiento de las medidas de seguridad, como instalación de más cámaras en el Campus Universitario; vigilancia tanto de día como de noche. También denunciaron acoso sexual por parte de algunos maestros, para quienes exigieron castigo, pues las víctimas eran tanto varones como mujeres. También exhibieron una presunta red de trata que operaban funcionarios sindicales. Pero las investigaciones simplemente se detuvieron.
La gobernadora de Morelos, Margarita González, se comprometió a brindar apoyo para reforzar seguridad, incluso, se diseñó un plan apoyado con herramientas de la IA para revisar cada vehículo que ingresara a la universidad, pues algunas denuncias establecían que las universitarias asesinadas previamente habían sido secuestradas dentro de las propias instalaciones de la UAEM. Por ello, los miembros de La Resistencia Estudiantil pidieron a las autoridades de la universidad suspender los intercambios académicos con universidades extranjeras hasta que la seguridad se restableciera. Sin embargo, ninguna de las peticiones estudiantiles se ha cumplido. Incluso la gobernadora del estado ha incumplido su palabra bajo el argumento de que su gobierno carece de recursos económicos.
El sábado 12, durante la Fiesta de la Planta, un evento de medicina tradicional que se celebró en el municipio de Cuautla, Morelos, una estudiante española —Claudia Tacoronte— fue asesinada a puñaladas presuntamente tras ser atacada por un sujeto que pretendió despojarla de sus pertenencias, entre otras, su teléfono celular.
La estudiante de 21 años de edad, oriunda de Islas Canarias pero enviada a Morelos de intercambio académico por la universidad de Granada, llevaba cuatro semanas en el estado. El sábado pasado acudió como voluntaria a la Fiesta de la Planta, que se llevó a cabo en la Casa de la Cultura; presuntamente ella salió a fumar y fue atacada por un sujeto que las autoridades han identificado como Francisco Javier “N”, conocido en el mundo del hampa como “El Trompas”.
El sospechoso fue identificado mediante videos de cámaras de seguridad privada tras el ataque ocurrido en Cuautla, uno de los municipios más violentos de Morelos donde opera una célula del cártel de Sinaloa que, incluso, implicó a autoridades municipales.
Tras ser atacada, de inmediato solicitaron los servicios de emergencia médica, pero la ambulancia tardó media hora en llegar. Para entonces, la estudiante española ya había fallecido. La saña de su atacante —ella tenía el abdomen tasajeado— se pone en duda el móvil del robo y circulan versiones de que posiblemente el objetivo de su agresor era raptarla.
En semanas recientes, tras la aplicación de la Operación Enjambre, fue detenido el presidente municipal de ese municipio, Jesús Corona Demián. Fue vinculado a proceso por delincuencia organizada el pasado 30 de mayo. Se le comenzó a investigar por sus presuntos nexos con Júpiter Araujo, “El Barbas”, operador regional vinculado al cártel de Sinaloa, así como por delitos de extorsión tanto a comerciantes como a familias en esa región oriente de Morelos. Antes de ser detenido, Corona Demián se dio a la fuga. Estuvo diez días prófugo. Fue detenido en Acapulco, Guerrero. En el momento de su captura portaba un arma de fuego.
En Morelos operan cinco cárteles de la droga, que están divididos por regiones. En la entidad al menos unas veinte tipologías delictivas —entre las que destacan el tráfico de drogas, secuestros, feminicidios, trata, extorsiones, entre otras— son operadas por los cárteles de Jalisco Nueva Generación, Sinaloa, Rojos, Tlahuicas y el cártel de La Familia Michoacana.
Estos grupos criminales también han trastocado la gobernanza de Morelos, pues se han ligado a las autoridades municipales —alcaldes, síndicos, regidores y jefes policiacos— para mantener a salvo sus negocios ilegales. En tiempos del gobernador Cuauhtémoc Blanco, por ejemplo, los jefes del grupo Tlahuica, uno de los más violentos, se fotografiaron con el mandatario en el interior de una iglesia. La fotografía fue publicada por el diario El Sol de México.
En el caso de los feminicidios, como ya se dijo, Morelos ocupa el segundo lugar nacional. En Morelos se han cometido en los últimos años 69 feminicidios. Tan sólo de enero a Julio la estadística registra 21 casos. Todos siguen impunes.
Por lo que respecta a la penetración del crimen en los Ayuntamientos cabe destacar que, de acuerdo con cifras oficiales, más de la mitad de los municipios —hay 37 demarcaciones— están siendo gobernadas por alcaldes que tienen ligas con grupos criminales. Este flagelo se volvió escándalo desde el sexenio de Graco Ramírez, hace más de una década, pero lejos de mejorar la seguridad ésta empeora debido a la impunidad de la que gozan los criminales.