Salud

CDMX: Covid-19

Gustavo Leal F.*E

4 de abril 2020

El director general de la Organización Mundial de la Salud reconoció, a finales de marzo que la falta de protección para el personal sanitario representa una amenaza inminente en la lucha contra el Covid-19. Y agregó: la carencia crónica mundial de equipos de protección individual es ahora una de las amenazas para nuestra capacidad colectiva de salvar vidas. Cuando el personal sanitario está expuesto al riesgo, todos nosotros estamos expuestos.

Ese también es el caso de los profesionales de la salud de la Secretaría de Salud (Sedesa)-CDMX. En distintos medios, sus trabajadores exhiben amplias preocupaciones: advierten la falta de claridad en las autoridades locales para atender el Covid-19. Entre los mandos de todos niveles de la red hospitalaria Sedesa, se observa falta de comunicación y deficiencias en la estructura de administración. Los equipos de salud sienten no estar preparados para esta emergencia porque no reciben de manera regular capacitación para cualquier contingencia, ni equipo para laborar con seguridad.

De la misma manera, los pacientes y sus familiares reiteran que en todos los hospitales falta personal, insumos e infraestructura adecuada, así como ordenamientos rigurosos para comunicar sobre los diagnósticos, procedimientos, y, en general, sobre sus padecimientos.

Conforme avanza el número de pacientes por el Covid-19, comienzan a surgir los desacuerdos sobre cómo atenderlos, mientras las indicaciones para la atención y protección ante la epidemia varían de un hospital a otro. Frente a la improvisación por lo novedoso del virus, lo que salva la situación son los conocimientos de médicos y enfermeras con su vasta experiencia en la atención de pacientes críticos, pero, ciertamente, en otras patologías.

Las instrucciones en el sector salud de la CDMX no están siendo precisas. Algunos hospitales restringen la consulta externa, otros la conservan. algunos dan permisos a sus trabajadores para no asistir a laborar y otros los presionan para que no falten. Todo ello, a pesar del decreto signado por el secretario de Salud federal el 24 de marzo 2020 que establece las medidas preventivas que se deberán implementar para la mitigación y control de riesgos para la salud que implica el Covid-19.

En el frente de operación ya se advierte el principio de una división entre los trabajadores por el miedo al contagio, pero acentuada por sus formas de contratación. Hay que recordar que hoy en día, están clasificados como trabajadores de base, estabilidad laboral y Galenos Salud (nuevo régimen de contratación propuesto por Claudia Sheinbaum, jefa del Gobierno, elaborado por su subsecretario de Capital Humano, Sergio López Montesinos y Sedesa).

Mientras las autoridades indican que los trabajadores de base deben atender la epidemia, dado que a diferencia de los demás, gozan de los derechos adicionales por laborar en áreas nocivo-peligrosas consideradas de riesgo, los trabajadores de base estiman que su situación contractual nada tiene que ver con los riesgos a los que estarían sometidos y amenazan con amparos. Entonces las autoridades recurren al personal de estabilidad laboral y Galenos Salud.

El resultado es un clima laboral de inconformidad, que no abona a la emergencia sanitaria. Y es que nadie, independientemente de su forma de contratación, quiere ser víctima de un contagio.

La precariedad laboral en sistemas de salud no es nueva. Desde hace años afecta a profesionales y población usuaria en centros y hospitales. La falta de personal impacta a la salud poblacional, la calidad de la atención y puede facilitar riesgos de morir según el Informe OPS-OMS: Salud Universal (2019).

El extinto Seguro Popular generó que los profesionales no basificados en Sedesa se convirtieran en trabajadores irregulares o precarios. Se integraron a los equipos de salud con contratos temporales de corta duración, alto riesgo de despido, marco laboral flexible, bajas remuneraciones, carencia de organización colectiva y sin prestaciones de seguridad social completas. Esta precariedad, bautizada como trabajadores de estabilidad laboral, fue promovida por el secretario de Salud capitalino con Marcelo Ebrard y Miguel Ángel Mancera, Armando Ahued, argumentando que las contrataciones por honorarios no tienen derechos. La propuesta Galenos Salud, con otro marco de contrato, difícilmente puede resolver los grandes costos laborales que sobre los profesionales de la salud impuso el modelo neoliberal (Julio Frenk) que heredó la 4T, junto con la presencia de dirigencias sindicales corporativas, rígidas y autorreferenciales.

En el cuadro de la epidemia en curso, los desafíos son muy claros y obligan a resolver de manera urgente los rezagos que comparten Sedesa y los Servicios de Salud Pública de la CDMXs para asegurar atención médica suficiente y oportuna para todos.

Universidad Autónoma Metropolitana-Xochimilco

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