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Miguel Treviño de Hoyos, alcalde de San Pedro Garza García, el nuevo ahijado de los zares inmobiliarios…

 

RAÚL A. RUBIO CANO

Febrero 6 de 2019

De veras, la barbarie de los desarrolladores urbanos no descansa. Y bueno, cómo van a descansar, si el mega capital que manejan los Zares inmobiliarios es un valor sediento de más valor de cambio, demandante en sí, de una permanente valorización y urgidos de hacerla antes de que les lleguen acciones contundentes por las investigaciones de la Secretaría de Hacienda sobre la naturaleza originaria de esos capitales, en vista de que por muy diversas líneas de investigación  del gobierno Federal, se observa que la delincuencia organizada ha asentado buena parte de sus reales en Nuevo León, desde hace 37 años, gracias a las políticas económicas neoliberales. Así, esta oligarquía santurrona (pero más diabólica que el mismo Diablo), lo mismo le da robarse el agua, los combustibles, la energía eléctrica, envenenar a la población desde el aire hasta la comida chatarra, especular en paraísos fiscales y bueno, uno de esos rubros para valorizar sus capitales, lo son las obras de construcción privadas. De ahí la plaga de edificios y centros comerciales a lo tonto y loco que están llevando a la entidad a una crisis en muy diversos planos urbanos. Hasta ahorita, el gobierno Bronco les ha venido echando la mano, pero las presiones del gobierno Federal avanzan y cada vez son más contundentes, ahí está el combate al Huachicol y, ya está otro frente de batalla como es: ¡Qué paguen sus impuestos! Así las cosas, llama la atención que el municipio de San Pedro Garza García, está padeciendo esta premura en desarrollos urbanos que lejos de favorecer un verdadero ordenamiento racional, científico y apegado a lo que fuera en otros tiempos una Ciudad Jardín ejemplar, hoy, ante la voracidad de valorizar capitales se ha convertido en un tuti fruti de desarrollos urbanos con todos los problemas que ello implica: vialidad, inseguridad, contaminación ambiental, se truena cada dos semanas un transformador, truene de drenajes, falta de agua, pérdida de áreas verdes, afectación de montañas (todo ello acelerado ante la eliminación del Atlas de Riesgo en tiempos de Mauricio Fernández y su servil Cabildo); en fin, los compromisos adquiridos del ahora alcalde Miguel Treviño, con sus padrinos los Zares inmobiliarios, lo van llevando al olvido de las promesas de campaña para construir un mejor San Pedro y, afectando severamente a quienes lo llevaron a la silla municipal. Un orquestador, de todas estas tropelías y que por su dinamismo que lo caracteriza, se le ubica en todos lados, es el arquitecto Juan Ignacio Barragán, quien, en mancuerna con el ex alcalde Alejandro Páez (ahora regidor sampetrino y cuñado de Dionisio Garza Medina, magnate de Alfa), van a todo lo que dan, para sacar adelante esos nuevos desarrollo que les exigen los grandes Zares inmobiliario y donde el actual Cabildo, Secretaria de Desarrollo Urbano y demás coro griego sampetrino, no descansan porque viene el machete del PEJE y obviamente, la indignación vecinal crece aceleradamente. Miguel y demás alcaldes metropolitanos, deben de entender que ya no tiene el respaldo de un gobierno federal neoliberal y que el pueblo de Nuevo León está harto, de tanta pinche transa ¡Órale! raurubio@gmail.com

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