Archivo 2005

Director de Comunicacion Social de Durango

Corrupción periodística color Manila
Amaury Alvarado paga periodistas para que “hablen bien” del gobernador Ismael Hernández Deras

Amaury Alvarado no tiene oficio periodístico ni obra de gobierno que difundir, pero eso sí; el director de Comunicación Social del gobierno del estado de Durango, ejerce a discreción el presupuesto de “su” dependencia, untando, con sobres color manila rellenos de billetes, las manos de los reporteros de “la fuente”.

Su trabajo es el de acallar el ejercicio periodístico con el poder del dinero público, muy lejos del de tender puentes entre el trabajo gubernamental y la sociedad.

Amaury pregona cínicamente que todos los periodistas “tienen un precio”, refiriéndose a los oficialistas reporteros de la fuente de Palacio de Zambrano o los de la fuente oficial de La Laguna.

“Si no vas a hablar bien de mi jefe, lo mejor es mantenerse callado” alecciona una y otra vez cuando entrega ilegalmente los llamados “apoyos”. “Es mejor estar en la lista de apoyos, que estar fuera de ella”, machaca de manera socarrona.
Pagar para ocultar la información no es buena receta de gobierno. Peor: tampoco es legal.

Por Juan Monrreal López
Marzo 28 2005

Gómez Palacio, Durango.- Corría la mitad de febrero del presente año, cuando Amaury Alvarado se presentó al edificio Durango, ubicado en esta ciudad. Llegó acompañado por uno de sus ayudantes, quien le cargaba el portafolio color café.

Altanero, cruzó raudo y sin saludar por el pequeño y sofocante vestíbulo del inmueble. Montó al elevador y, sin parar, se bajó en el sexto piso de la construcción. El edificio Durango es empleado como subsede gubernamental, allí se encuentran hospedadas la mayoría de las dependencias supeditadas al Ejecutivo duranguense.

Ya lo esperaba Guadalupe Hermosillo Castruita, empleada asistente de Amaury que funge como jefa de Comunicación para la región de La Laguna; “buenos días, licenciado” lo saludó cortés la exsecretaria general del PRI municipal. Alvarado sólo preguntó sin importar quien estuviera alrededor “¿ya están avisados los periodistas?”, Guadalupe Hermosillo asintió.

Un par de días atrás, Alvarado y Hermosillo habían citado a los reporteros de La Laguna de Durango basados en la “lista de apoyos” -chayotes, cocos, cuadros, embutes- heredada por el anterior jefe de Comunicación Social, el corrupto entre los corruptos Jesús Valdés Ruiz.

“Quiero que te presentes al edificio Durango, te traigo un presente del señor gobernador” decía con descaro por teléfono a cada gacetillero a sueldo; y así, uno a uno desfilaron casi todos los reporteros de La Laguna de Durango, recogiendo la envoltura color manila.

No hubo distingos ni discreción, lo mismo circularon periodistas de los auto aclamados “medios grandes” que de los llamados “pasquineros”, y aún los corresponsales de los también llamados “medios nacionales”.

Todos tenían allí “el presente” del gobernador Ismael Alfredo Hernández Deras.

“No quieran recibir todos lo mismo; según el medio, es el apoyo”, sentenciaba Amaury ante los reclamos refunfuñantes de los panegiristas.
Todos mascullaron, pero ninguno increpó a quien siente que pastorea al rebaño de la pluma, la voz o la imagen.

“Todos tienen un precio, si no aceptan déjenlo”, decía Alvarado refiriéndose a los cabresteos de algunos directores de gacetillas.

Ese día reinó el desorden, pues en la “lista” aparecieron nombres de medios que ni siquiera existen. La evidencia de las actividades rapaces de Jesús Valdés Ruiz-director de Comunicación social con Ángel Sergio Guerrero Mier- quedaron a la vista.

La chunga de aquel día mostró todo, incluso la gandalléz de algunos periodistas. Zánganos, reclamaron las partidas asignadas a los medios fantasmas bajo el argumento “de que se lo quede Amaury, me lo quedo yo”, como dijo, ufana, una mujer reportera.

Así es la política de Comunicación Social diseñada en el Palacio de Zambrano. Así está establecida la relación entre el gobierno duranguense y los medios.

A falta de obra, control de periodistas y saliva para seguir patinando en la santa nómina.
Amaury Alvarado

La experiencia periodística de Amaury Alvarado es menuda, se reduce a la Dirección de Información de la Delegación del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en la ciudad de Durango. Hijo de Mariano Alvarado, reportero del Sol de Durango, Amaury consiguió rápido acomodo en la dependencia federal.

Mariano aprovechó los favores que se entretejen con el poder cuando se cubre la fuente oficial del Palacio de Zambrano. Un favor para conseguir otro…

Ser hijo de reportero no significa heredar el oficio, de manera que el hoy flamante director de Comunicación Social, fue echado rápidamente del empleo del IMSS, pese a la intermediación de su padre que intentaba sostenerlo.

Por las lisonjas reporteriles a Ismael Hernández Deras -brindadas por Mariano desde las columnas del Sol de Durango-, Amaury se sumó como jefe de prensa a la campaña de Hernández Deras, y esto hizo que ya gobernador tuviera que pagar las ayudas recibidas de manera rápida. Las cadenas de favores entre políticos en el poder y reporteros de la fuente son así.

El gobernador pronto hizo al cachorro de la pluma director de Comunicación Social de su gobierno.
Sin oficio, Amaury considera que la labor principal del director de Comunicación Social es bloquear la actividad de los medios “incómodos” por cualquier procedimiento, y para ello ejerce discrecionalmente sumas millonarias -del presupuesto- para comprar reporteros o poder ocultar la información.

“Aquí no existe nadie que se resista a los ‘apoyos’, ¡entran porque entran!” repite una y otra vez creyendo que todos son de su calaña. “O se acomodan o simplemente no se les invita a las giras del gobernador”, machaca.

Junto a la ilegalidad de repartir “chayotes” como esencia de la estrategia de comunicación, Amaury vive trasladando las diferencias políticas regionales -dejadas por el proceso interno del PRI para nominar candidato a la gubernatura-, transponiéndolas con relación a los medios.

De hecho, Alvarado sigue en campaña. Si no apoyaste a Ismael Hernández no eres bien visto; si eres de La Laguna, peor.

Y es que la disputa enconada entre el exalcalde de Gómez Palacio, hoy diputado federal con licencia Carlos Herrera Araluce, contra el actual gobernador Ismael Hernández Deras, dejó secuelas políticas que permanecen abiertas.

Solo que Ismael Alfredo ya es gobernador, no precandidato. Aun así, sigue en campaña “porque es lo conveniente” según dice Amaury.
Bisoño al fin, Amaury esgrime sin recato que los medios laguneros sólo recibirán los “apoyos” establecidos por él, en acuerdo con el “señor gobernador”. La legalidad no priva en la dirección a su cargo. Y tampoco tiene intención de que exista, pues deja más dinero para sus bolsillos manejar el presupuesto discrecionalmente que hacerlo de manera profesional y legal.

Contra factura, no existe mayor pierde; sólo que para Amaury las ganancias se reducirían.

“Para ustedes no habrá convenios de publicidad, así lo tiene decidido el gobernador”, dice a todo aquél que solicita una relación profesional y legal para difundir el trabajo del gobierno del estado de Durango.

Por lo pronto, la claridad tantas veces manoseada por Hernández Deras como forma de actuación gubernamental se encuentra en entredicho. Si la información no fluye, difícilmente existirá transparencia en la gestión oficial.

Los sobres
“Reporteros hay de a mil, hasta de trescientos pesos quincenales”, contestó Amaury a un periodista inconforme con el contenido de su sobre color manila, la primera vez que convocó a los reporteros de la Laguna de Durango, cuando trajo los presentes “por órdenes del gobernador”.

“Mira, los apoyos son de acuerdo a la importancia del medio para el que trabajas”, le dijo al director de una gacetilla editada en Torreón.
Se soltó: “la tarifa es la siguiente: para los reporteros del Siglo de Torreón son mil 500 pesos quincenales; Opinión Milenio, mil pesos, 800, y 500 pesos -según el reportero-; Televisión Azteca, mil pesos; Canal 2, mil pesos; Grupo Radio Estéreo Mayrán (GREM), mil pesos; Televisa Radio, 800 pesos…”.

“¡Así es esto, según el medio; no quieras que sean iguales los apoyos!” proseguía suelto y en control de la situación, al tiempo que alisaba el traje negro que lo entallaba.

Rezongando, los reporteros tomaban los sobres conteniendo los billetes ilegales destinados a “cuidar la imagen del gobernador”.

Durango, el sur del norte
Con motivo de la presentación del Plan Estatal de Desarrollo 2005-2010, Ismael Hernández Deras dijo en su discurso del 10 de marzo último, que Durango es un estado con índices de desarrollo similares a los estados del sur.

Desgañitado, con un estilo plañidero de gobernar, pidió apoyo para el desarrollo de la entidad. Habló de seis ejes rectores para avanzar, y destacó el “puntal de la ley”.

¿Podrá tomarse en serio la propuesta oficial cuando la imagen de Hernández Deras se sostiene a través del ejercicio ilegal de recursos públicos operados por Amaury Alvarado?

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