Pensionissste es sólo una Afore (neoliberal) más

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Gustavo Leal F.

Junio 6 de 2026

En el modelo de vautopensión los trabajadores acumulan individualmente los recursos que financiarán su propia pensión al final de su vida laboral, sin garantía directa del Estado para garantizar un nivel mínimo digno de pensión, salvo los complementos marginales como la pensión mínima garantizada o la mal llamada “pensión universal” para los adultos mayores que, aunque sea un oportuno “apoyo”, no alcanza el estatuto de una pensión propiamente dicha ganada por años servicio.

En lugar de un sistema colectivo y solidario, donde trabajadores activos financian a jubilados y el Estado actúa como garante del equilibrio y la equidad intergeneracional, el modelo de autopensión se transfiere al individuo: el riesgo financiero, la responsabilidad de acumulación, la decisión sobre la Afore y en algunos casos la gestión del retiro.

Con la reforma Zedillo-IMSS-97 se sustituye el sistema anterior por uno de capitalización individual; crea las Afore como empresas privadas que gestionan las cuentas individuales, el monto de la pensión depende del ahorro acumulado más los rendimientos menos comisiones; la pensión opera bajo las modalidades de renta vitalicia o retiro programado, ambos contratados en el mercado y el Estado deja de garantizar directamente una pensión proporcional al salario o sueldo base cotizado por el trabajador.

Con la reforma Calderón-Beltrones Issste-2007 se repite el esquema Afore para los trabajadores al servicio del Estado; introduce una Afore más: Pensionissste; un bono de reconocimiento (Bono de Pensión Issste) para quienes optaron por migrar del sistema anterior al nuevo y se privatiza la administración, individualizando la acumulación y el riesgo igual que en IMSS.

Con ambas reformas, esta privatización de la seguridad social traslada el núcleo de la pensión desde un régimen público y colectivo hacia instituciones privadas (Afore y aseguradoras). Como externalización de funciones públicas a agentes privados fortalece la piedra angular del neoliberalismo, que reduce la función estatal a una mera regulación, mientras lo despoja de la provisión directa. En el modelo neoliberal cada trabajador es responsable de su propio bienestar y asume individualmente el riesgo de vivir más años de los calculados, los bajos rendimientos de su cuenta individual en la Afore, así como el riesgo de desempleo o trabajo informal que impacta sobre el nivel de sus cotizaciones.

Además de que ambas reformas liberan al Estado de la obligación constitucional de financiar de forma estable y progresiva el sistema de pensiones. La pensión deja de ser un derecho social constitucional garantizado transformándose en un bien de mercado. Se compra una pensión con lo que el trabajador logró ahorrar y si no hay ahorro suficiente, no hay pensión suficiente. El sistema es gestionado por empresas cuyo fin no es garantizar derechos, sino obtener utilidades.

Las reformas promueven un mercado de pensiones con Afore en supuesta e inexistente “competencia” que sólo se ha traducido en altas comisiones y rendimientos insuficientes. Las consecuencias directas de este modelo neoliberal para los trabajadores son: bajas pensiones, coberturas sobre el mercado de trabajo insuficientes y altos costos administrativos.

El modelo de autopensión en Afore impuesto por las reformas IMSS-97 e Issste-2007 es absolutamente neoliberal porque privatiza la administración de las pensiones; individualiza la responsabilidad del retiro; reduce la función del Estado a agente financiero regulador y pagador de complementos pensionarios; mercantiliza un derecho social y desvincula la pensión del salario y de la historia laboral colectiva.

Las reformas IMSS-Issste abandonan el principio constitucional de la seguridad social solidaria, los convenios internacionales de la OIT y en su lugar instalan un modelo financiero de acumulación individual, funcional al capital y al gobierno federal (fondos prestables), no al trabajador.

Nada de este régimen neoliberal ha sido corregido aún por las administraciónes AMLO ni Sheinbaum. La estructura y naturaleza neoliberal de la reforma Zedillo-IMSS está intacta a pesar del tibio parche aplicado por AMLO (en 2020) a las pensiones de los trabajadores del Apartado A, ni tampoco con el Decreto AMLO (2024), que instala el segundo parche llamado Fondo de Pensiones para el Bienestar entregando un “complemento” topado al salario promedio del IMSS (2023 actualizado anualmente con el INPC) en beneficio únicamente a aquellos trabajadores que coticen en IMSS-Isssste con cuentas individuales-Afore.

El modelo de la autopensión persiste intacto y se le financia con crecientes recursos fiscales. Ninguno de los dos parches mejora sustancialmente el nivel real de las pensiones y sigue subsidiando con recursos fiscales el modelo-Afore que queda intacto y fortalecido. Pensionissste es sólo una Afore (neoliberal) más que, como todas las demás, condena a sus afiliados a una vejez indigna.

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