
Gustavo Leal F.
Julio 4 de 2026
Carlos Ramírez, ex responsable de la Comisión Nacional de Ahorro para el Retiro (2013-2018) con Peña Nieto y ahora empleado de la consultora Integralia (Luis Carlos Ugalde), declaró que, frente al anuncio de una aseguradora pública, “existen” dos posibles interpretaciones. La primera sería la creación de un fondo colectivo que concentrara recursos depositados en cuentas individuales para asumir el pago de las pensiones. Escenario que luce, según él, poco probable, ya que equivaldría a revertir el Sistema de Ahorro para el Retiro (SAR) en el Issste, generando repercusiones fiscales, financieras y de desconfianza entre inversionistas y participantes del mercado. En su opinión, tendría repercusiones fiscales en inversiones y sería muy mal recibido por los mercados financieros que la presidenta Sheinbaum revierta el sistema Issste ( El Universal, 7/6/26).
La segunda posibilidad, que Ramírez considera “más viable”, es que la nueva entidad pública “participara” en la etapa de pago de las rentas vitalicias: es decir, en la cola del ratón neoliberal, dejando intacta toda su naturaleza neoliberal. Sin embargo, Ramírez enfatiza que el simple cambio de operador “no resolvería” por sí mismo “el problema” pensionario. Y lógicamente, como gran defensor de las fiscalmente costosas y mal hechas reformas neoliberales IMSS/1997-Issste/2007, Ramírez sólo puede sugerir que “el objetivo” podría ser incorporar “algún tipo de subsidio” que permita ofrecer rentas vitalicias “más elevadas” que las actualmente disponibles en el mercado privado. Y remató: pero cualquier mejora en los montos de las pensiones “necesariamente” tendría un costo para las finanzas públicas. Es decir: más dinero público para seguir subsidiando un modelo que sólo puede pagar muy bajas pensiones y, claro, operando en la mera cola del ratón neoliberal sin siquiera tocarlo.
Justa esa es la propuesta de la presidenta Sheinbaum: sostiene que no tiene “presupuesto”, pero propone otro subsidio con recursos fiscales para una aseguradora “pública”. Es decir: otro mínimo remiendo con más dinero presupuestal que se suma a los dos parches heredados por AMLO, IMSS/2020 y Fondo de Pensiones para el Bienestar-FPB/2024, todos ellos sin tocarle un pelo a la estructura del ratón neoliberal.
Pero ciertamente, más que el nivel de las pensiones, lo que a Ramírez le inquieta es que pudieran ajustarse las reglas del juego de la rentable estructura del mercado de las siguientes 10 Afore, según Consar (diciembre/2025): Afore Coppel (19.8 por ciento del mercado, casi 12 millones de trabajadores), filial del Grupo Coppel operada por la familia Coppel-Luken; Afore Banamex (14.3 por ciento del mercado, 8.4 millones de trabajadores) pertenece al Grupo Financiero Banamex; Afore Profuturo (14 por ciento del mercado, 4.5 millones de trabajadores), propiedad del Grupo BAL, perteneciente a la familia Bailléres, dueños de El Palacio de Hierro y de la aseguradora Grupo Nacional Provincial; Afore Azteca (13.7 por ciento del mercado, 8.3 millones de trabajadores) forma parte del Grupo Elektra-Grupo Salinas de Ricardo Salinas Pliego; Afore Sura (13.2 por ciento del mercado, 4.9 millones de trabajadores), del Grupo de Inversiones Suramericana, institución financiera colombiana; Afore XXI-Banorte (12.1 por ciento del mercado, 6.9 millones de trabajadores), copropiedad del Grupo Financiero Banorte y el IMSS; Afore Pensionissste (4.2 por ciento del mercado, 1.8 millones de trabajadores) pertenece al Estado por medio del Issste; Afore Principal (3.8 por ciento del mercado, 2.2 millones de trabajadores), filial de Principal Financial Group, con sede en Estados Unidos; Afore Invercap (3.1 por ciento del mercado, 1.8 millones de trabajadores), del empresario Juan Enrique Rassmuss y otros, así como la Afore Inbursa (1.8 por ciento del mercado, 900 mil trabajadores).
¿Dónde ganan estas Afore? Administrando el ahorro obligatorio para el retiro de los trabajadores vía la comisión sobre saldo –no flujo derivado de las aportaciones– cobrada sobre el enorme volumen de recursos que manejan. Aun bajando la comisión, el volumen de recursos tiende a crecer. Esas rentables reglas del juego son las que interesan a Carlos Ramírez: no el nivel de las pensiones. Y de ahí también su velada amenaza: “sería muy mal recibido por los mercados financieros que la presidenta Sheinbaum revierta el sistema de pensiones de los trabajadores del Issste”.
¿Cuál es –hasta ahora– la respuesta gubernamental? Con los dos parches de AMLO como escudo: tibio ajuste al IMSS/2020 y el cuestionado e inestable Fondo de Pensiones para el Bienestar/2024, la presidenta Sheinbaum dispone apenas como mínimo remiendo una aseguradora –sólo “pagar” magras rentas vitalicias sobre bajísimas pensiones– supuestamente “pública y solidaria”, en que todo el negocio de la Afore queda intacto, claro, empleando más recursos públicos para preservar incólume el modelo neoliberal al seguir pagando pensiones en México depositando las contribuciones obligatorias de los trabajadores en las cuentas individuales-Afore-aseguradoras privadas y rentas vitalicias. El negocio de las Afore.
