Amílcar Olán, el huachicolero de la 4T

🔥 12 visualizaciones

Desde El Altiplano

Ricardo Ravelo

Septiembre 19 de 2026

Entre febrero y junio de 2025, se introdujo al país más de 90 millones de litros de combustible de contrabando. Nadie supo nada sobre las andanzas del presunto testaferro de “Andy” López Beltrán

Amilcar Olán, socio y/o prestanombres de “Andy” López Beltrán, está siendo investigado por autoridades de Estados Unidos por contrabando de combustibles, conocido como huachicol fiscal, el negocio de políticos y mafiosos que Andrés Manuel López Obrador dijo que había desaparecido durante su gobierno.

El empresario de origen tabasqueño no sólo recibió millonarios contratos en las obras emblemáticas del gobierno de López Obrador, como los trenes Maya e Interoceánico. También operó como proveedor de medicamentos al IMSS con sobreprecios, en la refinería de Dos Bocas, un verdadero saqueo operado por Rocío Nahle, actual gobernadora de Veracruz, pues dicha obra sigue causando gastos al gobierno y no refina aún la gasolina que el país requiere para dejar de ser dependiente de Estados Unidos.

Las investigaciones contra Amilcar Olán, que se desarrollan en Estados Unidos y México, omitió declarar cerca de 80 millones de litros de diésel de contrabando entre febrero y junio de 2025, ya en el gobierno de Claudia Sheinbaum, lo que representa una evasión al fisco por unos 834 millones de pesos.

Este empresario —presunto testaferro de “Andy” López Beltrán— operaba como un mafioso del huachicol, al estilo de Sergio Carmona, el financiero de MORENA, asesinado en Nuevo León.

A través de una red de empresas, algunas presuntamente ligadas al cártel de Jalisco Nueva Generación, corrompió a autoridades aduanales, portuarias y de Marina para mover sus cuantiosos cargamentos de combustibles de contrabando a través de los puertos de Tamaulipas y Veracruz, respectivamente, en 2025, cuando Rocío Nahle ya era gobernadora de Veracruz y Sheinbaum llevaba un año en la presidencia de la República.

Este personaje, también ligado a Adán Augusto López Hernández —con quien también hizo negocios— movió tres mil millones de pesos de Tabasco a Suiza sin que la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) se enterara. Recientemente, la presidenta Claudia Sheinbaum confirmó que la Fiscalía General de la República (FGR) investiga las maniobras fraudulentas de Amilcar Olán, su empresa Portacelis —la del huachicol— pero nada dijo respecto a su sociedad con el hijo de López Obrador, el famoso “Andy”, un mafioso de la 4T que se escuda entre las sombras y que sigue operando al amparo de su progenitor, el expresidente López Obrador, quien despacha en el Estado de México, desde el fastuoso rancho de Pedro Haces, otro pillo cuatroteísta.

Durante un largo periodo del gobierno de López Obrador a Amilcar Olán se le atribuye la introducción al país de unos 90 millones de litros de huachicol, procedente de Estados Unidos, mediante la alteración de documentos aduanales. En los permisos de importación especificaba que introducía aceites cuando en realidad estaba traficando con gasolinas de dudosa procedencia y, además, violaba las leyes fiscales al evadir el pago de impuestos.

El contrabando de combustibles lo realizaba en ferrotanques y buques de gran calado. En las aduanas algunos altos mandos de esas áreas dicen que sólo bastaba decir “venimos de parte de Andy” para

que todo cruzara la frontera y se internara a México. Incluso, el propio “Andy” llegó a decir que él se apoderaría de los puertos de Tamaulipas y Veracruz para mover droga desde Colombia. 

El señor Amilcar Olán ahora es un colaborador del gobierno estadunidense; es investigado por las agencias norteamericanas y también por la FGR por contrabando de combustibles, aunque en México las investigaciones no son tan creíbles debido a los intereses que mantiene la presidenta Sheinbaum con López Obrador, quien protegió el huachicol fiscal como fuente de financiamiento de políticos de la 4 T: gobernadores, diputados, alcaldes, senadores, por decir lo menos, que recibieron dinero del huachicol fiscal desde antes de la contienda intermedia de 2021, cuando el cártel de Sinaloa operó en favor de los abanderados de MORENA.

Los negocios de Amilcar Olán también alcanzaron al senador Adán Augusto López, exgobernador de Tabasco y jefe de la organización criminal conocida como La Barredora, que manejaba Hernán Bermúdez Requena, exsecretario de Seguridad Pública y actualmente preso en el penal de La Palma luego de que fue expulsado de Paraguay, donde se mantuvo escondido por varios meses tras huir de México.

En la notaría de López Hernández se constituyeron varias empresas de Olán, entre otras, las que soportan la construcción de edificios que ahora les renta al Poder Judicial de la Federación.

Presuntamente, entre Amilcar Olán y “Andy” López ya no hay relación. Se afirma que están peleados, pero todavía mantienen algunos negocios. Las investigaciones contra el socio o testaferro de López Beltrán alcanzaron altos vuelos cuando las agencias norteamericanas identificaron algunas empresas que tienen conexión con el Cártel de Jalisco Nueva Generación.

Y esas ligas criminales habrían sido la causa por la que le cancelaron la visa a López Beltrán. Se dice que Amilcar está declarando lo que sabe sobre “Andy” López Beltrán, su padre, el expresidente López Obrador, y buena parte del gabinete federal del sexenio pasado que presuntamente estuvo relacionado —o lo sigue estando— con el Cártel de Sinaloa.

Las elecciones intermedias de 2027 serán violentas y muy conflictivas. La 4T corre el riesgo de perder las 17 gubernaturas que están en juego, así como la mayoría en el Congreso.

Posiblemente, si pierden poder, el país puede que entre en una etapa de calma. Pero si la 4T impone su autoritarismo —dinero, operación electoral con cárteles y fraudes— lo más probable es que México finalmente termine consolidándose no sólo como un Estado fallido, sino como un verdadero narco-Estado.

ETIQUETADO:
Compartir este artículo