
Martin Pengelly
Septiembre 7 de 2026
Puede que Matt Damon interprete a un gran héroe en The Odyssey [La Odisea], pero uno de los héroes personales de la estrella de cine está a punto asimismo de ser centro de atención. En Massachusetts, en las décadas de los 70 y los 80, Damon creció cerca de Howard Zinn, quien es ahora protagonista de The People’s Historian: The Outsized Life of Howard Zinn [Historiador del pueblo: La vida enorme de Howard Zinn], una biografía escrita por Dave Zirin.
«Francamente», declaró Zirin, «el hecho de que sea Matt Damon y, por cierto, el que ahora esté en la que quizá sea la película más importante desde Titanic, hace que haber podido entrevistarle sea un pequeño aliciente para el libro».
«Pero, sinceramente, habría entrevistado a cualquiera que tuviese la perspectiva de Matt Damon: ser joven y haber conocido a Howard Zinn como una especie de mentor, porque la dinámica de su relación, en mi opinión, dice mucho de Zinn, desde su disposición a acudir al instituto público del pequeño Mattie para dar una charla, como favor a la familia, hasta ser un amigo y alguien con quien desahogarse, sin comportarse como un anciano inaccesible, pero dejando bastante claro al mismo tiempo que otros adultos respetaban de verdad a este hombre».
En todo el mundo, eran muchos los que le mostraban ese respeto. Tras una carrera épica en el mundo académico y en la política progresista, Zinn falleció en 2010, a los 87 años. Damon ha aplicado las lecciones que aprendió de él a lo largo de su propia carrera. Good Will Hunting, su gran éxito de 1997, contiene una referencia a la obra fundamental de Zinn, A People’s History of the United States [Una historia popular de los Estados Unidos]: «Ese libro te va a dejar jodidamente alucinado». Damon ha intentado llevar a Zinn a la gran pantalla, entre otras cosas a través del documental The People Speak [El pueblo habla], de 2009.
Pero, a pesar de esas iniciativas para adultos, Zirin afirma que la «perspectiva infantil sobre Howard Zinn» de la estrella fue lo más útil a la hora de escribir su libro. Al fin y al cabo, muchos escolares estadounidenses siguen conociendo a Zinn a través de A People’s History, publicada por vez primera en 1980, actualizada en numerosas ocasiones y de la que ya se han vendido más de cuatro millones de ejemplares. La historia de los Estados Unidos desde «1492 hasta la actualidad» no es, explícitamente, la historia de los grandes hombres blancos de la tradición, desde Cristóbal Colón hasta los fundadores, pasando por la Guerra Civil, la Edad Dorada y el largo siglo XX. Inevitablemente, lleva mucho tiempo siendo blanco de las críticas de la derecha más radical.
«A nuestros hijos se les enseña a partir de panfletos propagandísticos, como los de Howard Zinn, que intentan que los estudiantes se avergüencen de su propia historia», afirmó Donald Trump en los Archivos Nacionales en septiembre de 2020, sentando así las bases para el actual ataque en contra de la historia revisionista.
A la hora de preguntar a historiadores o biógrafos qué habría pensado su protagonista sobre Trump, a menudo conviene ser prudente. No así cuando se habla con Zirin, editor de la sección de deportes de The Nation, la revista progresista fundada en 1865. En su introducción, Zirin reflexiona sobre lo que Zinn habría pensado acerca de la política de la década de 2020, incluida la lucha por la justicia racial y la reacción de la derecha contra ella. Además, Zirin conocía bien a Zinn, ya que había escrito su propio libro, A People’s History of Sports in the United States [Una historia popular del deporte en Estados Unidos], y había hecho las veces de moderador en actos con Zinn hacia el final de su vida.
«Escribió tanto y dio tantas conferencias hasta el final de su vida, que tenemos algo más que migajas» sobre lo que pensaría Zinn, afirmó Zirin. «Tenemos panes enteros. Cuando lees lo que escribía sobre la administración de Bush, las guerras interminables y el auge del Estado vigilante, bien podría estar hablando de Donald Trump, tanto por su humor ácido sobre lo que supone tener a este zoquete en la Casa Blanca como por el auge de la tiranía…tenía una perspectiva sobre la historia y sobre cómo se superaban los altibajos de la misma, y en esas declaraciones se aprecia una visión amplia que, en mi opinión, es universal y puede aplicarse tanto a 2026 como a 1949».
Zinn nació en 1922 en Brooklyn, Nueva York, hijo de inmigrantes judíos sin recursos procedentes de Rusia y Austria-Hungría. A los 17 años, empezó a trabajar en el Astillero Naval de Brooklyn. En poco tiempo se convirtió en organizador sindical, iniciando así una trayectoria política que le pondría en el punto de mira del FBI durante la «caza de comunistas» y con posterioridad. En 1944 conoció a Roslyn Shechter, otra activista de izquierdas que se convertiría en su esposa. Tras alistarse en el Cuerpo Aéreo del Ejército de los Estados Unidos para luchar contra el fascismo, Zinn se convirtió en artillero. En abril de 1945 participó en un bombardeo sobre la costa francesa, en uno de los primeros usos del napalm. La horrorizada constatación de lo que había ayudado a hacer sobre la ciudad de Royan marcaría sus décadas de activismo y protesta.
Zinn fue una de las voces más destacadas contra la guerra de Vietnam, donde se utilizó el napalm de forma masiva. En un capítulo extraordinario, Zirin relata la historia del arduo y peligroso viaje que en 1968 realizaron a Hanoi Zinn y el sacerdote y activista por la paz Daniel Berrigan in 1968 para conseguir la liberación de tres aviadores norteamericanos, enfrentándose a la absurda burocracia del ejército y a las maquinaciones de Washington. Otro pasaje clave de The People’s Historian se refiere a principios y mediados de los años 60, época en la que Howard y Roz Zinn trabajaron sobre el terreno en el sur de los Estados Unidos, en pleno corazón de la lucha por los derechos civiles. La política académica también se cuela en la narración, con la crónica de cómo Zinn entró en conflicto con las autoridades conservadoras del Spelman College de Atlanta y de la Universidad de Boston, donde impartió clases durante décadas. Dada la riqueza del tema, el libro de Zirin a veces se lee menos como la biografía de un historiador que como el guion de una novela o un guion cinematográfico, escrito (en un mundo de fantasía) por Joseph Heller o Philip Roth.
Zirin se sorprendió a sí mismo pensando en términos cinematográficos, a veces «en el personaje de, Zelig, de Woody Allen, o incluso en el de Tom Hanks, Forrest Gump: personas que, sin quererlo, se ven envueltas en esos increíbles momentos decisivos de la historia». Y, sin embargo, la diferencia entre Howard Zinn y Zelig o Forrest Gump es que Zinn también es un historiador de clase trabajadora formado en la Ivy League [estudió en la Universidad de Nueva York y en Columbia después de la guerra], por lo que se ve implicado en esos momentos cruciales y, al mismo tiempo, cuenta con una trayectoria, una perspectiva y una capacidad de liderazgo extraordinarias, forjadas a lo largo de sus años como activista. Es increíble. Sería como si John Sayles dirigiera Forrest Gump».
Zirin admiraba claramente a Zinn, al igual que lo había admirado Damon antes. No obstante, el retrato que traza Zirin en sus páginas es bien riguroso.
«Hay un cartel sobre mi escritorio que reza “hagiografía” tachado con una línea», dijo Zirin. «Busqué con ahínco los defectos, porque mi temor inicial —dado mi respeto por su obra y el hecho de que llegara a conocerlo al final de su vida— era que la necesidad de ensalzar al hombre y su obra pudiera imponerse».
El compromiso de Zinn con la protesta y su salto nacional a la fama fueron duros para Roz y sus hijos, Jeff y Myla. Cuando las cosas se ponían difíciles para Zinn, afirma Zirin: «Lo que descubrí fue que, si se quiere llamar así, era su “droga preferida”: era capaz de superar esos momentos gracias a que también podía dar clase en el aula, sobre todo tipo de temas, desde la historia de las libertades civiles hasta la Edad Dorada. Impartió clases de ciencias sociales en diferentes momentos para ver luego cómo salían sus alumnos al mundo a poner en práctica lo aprendido y volvían al aula. Vivió
épocas en las que la gente estaba viviendo la historia. Era capaz de enseñar esa historia y, a continuación, ver cómo se hacía historia».
Martin Pengelly periodista británico independiente, estudió en la Universidad de Durham. Colaborador de medios como The Independent, The Guardian y Raw Story, ha trabajado como reportero en Nueva York y Washington.
The Guardian
Traducción:Lucas Antón