
Luis Hernández Navarro
Junio 30 de 2026
Del 1º al 20 de junio, es decir, durante 20 días, miles de maestros democráticos de varios estados instalaron un plantón en la Ciudad de México, marcharon por Tlalpan rumbo al estadio Azteca, bloquearon grandes avenidas, tomaron oficinas públicas y se manifestaron frente a las instalaciones de las televisoras privadas y las Afore.
Las protestas no se limitaron a la capital. Abarcaron 28 entidades. En Chiapas, Zacatecas y Oaxaca el paro de actividades fue total; en Guerrero abarcó 80 por ciento de las escuelas. El pasado 22 de junio, días después de levantar el plantón frente al Zócalo capitalino, más de 20 mil profesores de la Coordinadora Estatal de la Educación en Guerrero (Ceteg) marcharon y suspendieron el tráfico vehicular la autopista del Sol México-Acapulco. Simultáneamente, otros 2 mil mentores tomaron la caseta de cobro de Palo Alto.
En Cuernavaca, más de 30 mil trabajadores de la educación se movilizaron el 11 de junio pasado. Los charros del SNTE tuvieron que salir a las calles para no ser rebasados. En Aguascalientes, el 13 de junio, como parte de su ciclo de movilizaciones, un grupo de mentores interceptó la camioneta en la que viajaba la presidenta Claudia Scheinbaum para exigir, como en todo el resto del país, la abrogación de la Ley del Issste de 2007. Prudentemente, el día siguiente, la mandataria suspendió su gira a Zacatecas, para evitar que las expresiones de inconformidad de miles de docentes en la entidad se desbordaran ante la imposibilidad del gobierno estatal de contenerlas.
Maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) efectuaron bloqueos intermitentes en la garita internacional Dennis DeConcini, en Nogales, Sonora, y en San Luis Río Colorado liberaron casetas de peaje. El paro en la entidad podría extenderse hasta el próximo ciclo escolar.
En Quintana Roo, disidentes marcharon en los municipios de Benito Juárez, Othón P Blanco, Lázaro Cárdenas y Carrillo Puerto. En Yucatán, más de 13 mil escueleros se sumaron a las protestas; algunos expresaron su descontento en la zona arqueológica de Chichén Itza. Lo mismo sucedió en Campeche, denunciando, además, una red de corrupción y complicidad en las plazas ofertadas durante los cambios de adscripción.
La lista de protestas magisteriales en este último mes llena varias cuartillas. La movilización nacional de los profes se asemeja a un gran río en el que confluyen diversos riachuelos y afluentes, cada uno de ellos con su propia dinámica y lógica. La CNTE es una fuerza independiente, autónoma y democrática al interior del SNTE, claramente diferenciada del charrismo, los partidos políticos, las iglesias o los grupos gubernamentales. No tiene ni busca diputados ni puestos de elección popular. Sus contingentes se mueven con autonomía, a partir de sus ritmos. Sus decisiones son consultadas con las bases. Sus dirigentes cambian regularmente y regresan a trabajar a sus escuelas.
La movilización magisterial puso en el centro tres problemas sin solución. Primero: los bajos salarios. Un maestro con nivel de licenciatura obtiene el equivalente de 2.1 salarios mínimos. Si tiene maestría recibe una compensación quincenal de 23 pesos. O sea, gana menos que un chofer de Uber o muchos trabajadores de aplicaciones. La inequidad de prestaciones entre los docentes de distintas entidades es una barbaridad.
Segundo: en lugar de que sus relaciones laborales se regulen por el apartado B del artículo 123 constitucional, están inscritas en un corral dentro del artículo 3°. Su régimen laboral de excepción (Usicamm) estrangula la movilidad y promoción de los trabajadores de la educación y alimenta la corrupción.
Y tercero: los profesores que no están inscritos al Régimen Décimo Transitorio del Issste están condenados a recibir (o ya lo hacen) pensiones miserables. Peor aún es la situación en los maestros estatales de algunas entidades. Mientras las Afore reciben cada año ganancias multimillonarias con el dinero de los docentes, éstos se encuentran muy lejos de poderse retirar dignamente. Los representantes de las administradoras reconocieron en 2021 que 70 por ciento de los jubilados cobrarán una pensión menor a un salario mínimo”.
Martí Batres, director del Issste, dijo que “el Estado no cuenta con los 20 puntos del PIB, o sea, más de 7 billones de pesos que necesitaría para construir un nuevo esquema solidario”, como lo demanda la CNTE. Curiosamente, nunca explicó cómo es que calculó esta absurda y desorbitada cifra.
Los ataques y descalificaciones contra la Coordinadora por atreverse a luchar, teniendo como escaparate el Mundial, fueron similares a los utilizados en su contra por el gobierno de Enrique Peña Nieto por rechazar una reforma educativa que en realidad era laboral (y que en buena parte sigue vigente). Algunos días se publicaron hasta 30 columnas en distintos medios, llenas de calumnias y mentiras contra el magisterio democrático, que parecían escritas por la misma pluma. Punto por punto, desarrollaron el mismo guion. Las campañas en redes sociales desde el progresismo repitieron, literalmente, lo dicho por figuras como Claudio X. González.
A pesar de los intentos por dividirla, la CNTE salió de esta oleada de lucha unificada. Se replegó en conjunto y ordenadamente para reorganizarse y replantear su próxima etapa. Urge construir espacios de negociación reales, en los que puedan alcanzarse soluciones a las demandas sustantivas del magisterio. Mientras tanto, como alguien dijo alguna vez, recurriendo a una metáfora futbolera, el partido inevitablemente se reanudará porque falta lo que falta.
