CoahuilaColumnas‏

No al racismo

Horizonte Ciudadano

Rosa Esther Beltrán Enríquez

Julio 16 de 2020

El racismo es la mayor amenaza para los humanos,

lo máximo del odio por el mínimo de razón.

Abraham J. Heschel

Mañana se conmemora el Día Internacional de Nelson Mandela -conocido como Madiva- un hombre cuya lucha en contra de la segregación de la raza negra, de la cual formaba parte, lo convirtió en un ícono de la defensa por la igualdad racial y la libertad.

Mandela nació en Sudáfrica, el 18 de julio de 1918, antes de la llegada de los blancos, fue miembro de la etnia xhosa, población rural, estudió abogacía en Johannesburgo aunque no se graduó porque fue expulsado por participar en una protesta contra el segregacionismo racial; a los 24 años comenzó a militar en el Congreso Nacional Africano (ANC), organización que realizaba campañas pacíficas en contra de la discriminación y explotación que padecía su raza.

En 1943 Madiva fundó la Liga Juvenil en la que se realizaban protestas multitudinarias y huelgas no violentas que eran reprimidas con violencia y muerte por parte del gobierno, lo que condujo a Mandela y a sus seguidores a emprender la lucha armada contra el ‘apartheid’ o segregación racial.

Nelson contrajo matrimonio y procreo 4 hijos. Fue encarcelado (1944) y condenado a cadena perpetua acusado de conspirador y agitador de los trabajadores sanción que se prolongó por 27 años, estando prácticamente incomunicado, ya que únicamente se le permitía una visita y una carta cada 6 meses; el gobierno preparó la muerte de Madiva -su asesinato- simulando un intento de fuga y una recaptura, acción que fue impedida gracias a la intervención de un agente del Servicio de Inteligencia Británico.

El encierro en la cárcel no detuvo su lucha en contra del apartheid por lo que llegó a ser el preso político más famoso del mundo y considerado como el principal líder negro opositor al racismo.

Cuando ya contaba con 72 años alcanzó la libertad, convirtiéndose luego en el principal negociador con el gobierno del presidente Frederik de Klerk para terminar con el apartheid.

En 1991 fue elegido presidente del Congreso Nacional Africano. Dos años más tarde, en 1993, recibió el Premio Nobel de la Paz que compartió con el presidente de Klerk.

En 1994, fue elegido democráticamente presidente de Sudáfrica, de 1994 a 1999 gobernó mediante una política de reconciliación, con un plan de reconstrucción y desarrollo acompañado del expresidente Klerk como vicepresidente el que pudiera haberse considerado como su adversario, fue su más cercano colaborador.

Ahora Madiva es un símbolo mundial de libertad, conciliación y mediación, un líder y después presidente que no promovió el rencor ni el odio al contrario fomentó en la práctica la reconciliación. Los que fueron sus colonizadores, británicos, holandeses y alemanes, se agredían entre sí por controlar los recursos de Sudáfrica, especialmente las minas de diamantes.

Hoy en día, la producción de las riquezas de África sigue en manos de empresas holandesas cuya opulencia no llega a la población autóctona que en muchos casos sigue esclavizada, las relaciones de dominación colonialista en la mayor parte de ese continente subsisten.

No obstante, la evocación del héroe Madiva contra la segregación racial, viene al caso ahora porque recientemente la hemos visto rechazada por la población norteamericana y del mundo, por el crimen policial de George Floyd y otros abusos de las fuerzas militares.

Sí, el racismo es inhumano e intolerable y creímos superado el nacismo, ejecutor impune de millones de judíos, sin embargo, México también es racista, padecemos, la discriminación hacia nuestras etnias autóctonas, empobrecidas; nacos, chairos, indios, son términos racistas, cargados de xenofobia e intransigencia.

 Hagamos conciencia, ningún ser humano puede ser discriminado por ser negro, chino, o de pueblos originarios.

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