Columnas‏

Las madres de la patria

Horizonte ciudadano

Rosa Esther Beltrán Enríquez

Septiembre 17 de 2019

La mención de las mujeres que se involucraron activamente en el movimiento de Independencia es algo relativamente reciente en la conmemoración del “Grito de Independencia” fue el presidente José López Portillo en 1980 quien por primera incluyó en esa ceremonia, el nombre de Doña Josefa Ortiz de Domínguez, “La Corregidora”, y Vicente Fox agregó a Leona Vicario; en su primer grito el presidente López Obrador mencionó a las 2 mujeres a quienes enalteció como, madres de la Patria.

La Corregidora (1768-1829) toda su vida se distinguió por ser una insurgente, revolucionaria que rechazaba de manera rotunda la discriminación a la que estaba sujeta la raza criolla –hijos de españoles nacidos en México- y los indígenas de nuestra nación; ella rehuía de los privilegios de los que gozaban los españoles nacidos en la Península quienes ocupaban los altos cargos de la administración virreinal y del ejército.

A Josefa la reivindicación de sus derechos la indujo a unirse al movimiento de independencia que lideraba don Miguel Hidalgo y Costilla, revolución que en alguna medida se había fraguado en la conspiración de Querétaro, cuyos miembros se reunían en la casa del matrimonio Domínguez Ortiz, él era el corregidor de la ciudad, los 2 luchaban por construir en México un Estado en el que imperaran los valores liberales.

Josefa fue una activista tenaz, que al ser descubierta la conspiración fue detenida y recluida en varios conventos acusada de traición, al alcanzarse la Independencia fue liberada más rechazó cualquier reconocimiento o recompensa a su labor invaluable a favor de la libertad de este país.

La vida de Leona Vicario (1789- 1842), estuvo dedicada a la lucha por la Independencia de México, fue reconocida como “Benemérita y Dulcísima Madre de la Patria”, en su biografía la presentan como una mujer imprescindible, con un papel insustituible en la Revolución de Independencia.

En su niñez y juventud los padres de la Benemérita se preocuparon por darle una educación intelectual, estudió bellas artes y ciencias, lo que en esa época era negado a las mujeres; durante el movimiento de Independencia, Leona colaboró con los insurgentes como informante, recabando información sobre las estrategias de los españoles, e inclusive apoyó la causa insurgente con sus bienes materiales.

Igualmente, la insurgente formó parte de una sociedad secreta llamada Los Guadalupes, quienes mantenían una red de correos con don Miguel Hidalgo y José María Morelos; en 1813 Leona fue aprehendida y sus bienes incautados, aunque sus camaradas la rescataron y ella huyó a Oaxaca y se casó nada menos que con Andrés Quintana Roo con quien procreo 3 hijas.  

Era tan apreciada nacionalmente que en 1827 el Congreso del Estado de Coahuila y Texas acordó que la villa de Saltillo se denominase en adelante Leona Vicario, la iniciativa no prosperó, los historiadores sabrán por qué.

Vicario fue una destacada periodista, con un gran sentido crítico, ella dio la noticia de que los insurgentes acuñaban moneda propia, su labor en la prensa la coordinó con el feminismo y la cultura libertaria, trabajó para los diarios, El Ilustrador Americano, El Semanario Patriótico Americano y en el Federalista. Mediante informes publicados en el Ilustrador Americano, tuvo una comunicación clave con los llamados “rebeldes”.

Estas 2 mujeres no son las únicas que se unieron a los insurgentes la lista es larga, Mariana Rodríguez del Toro, Rita Pérez de Moreno, María Josefa Marmolejo de Aldama, Altagracia Mercado, Antonia Nava, Ana María Machuca, María Francisca, “La Fina”, Francisca Marquina de Ocampo, María Josefa Martínez, María Manuela Molina, Rosa Jacinta, las costumbres y la cultura las escondieron en el anonimato, pero su labor está siendo recatada, porque son: las madres de la patria.      

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