CoahuilaColumnas‏

Rosa Esther Beltrán Enríquez

Horizonte ciudadano

16 de octubre de 2013

Ciudadanas de México, enhorabuena

Mañana conmemoramos el sexagésimo aniversario de la promulgación del derecho al voto a las mujeres mexicanas; no fue una concesión, no fue un obsequio de un presidente generoso, fue sólo un paso adelante de una larga lucha de las mujeres de este país por conseguir el reconocimiento como ciudadanas y la igualdad en la participación política.
Durante la mitad del siglo XX miles de mujeres lucharon por el reconocimiento de su derecho al sufragio electoral y Lázaro Cárdenas en 1937 lo propuso. Diez años más tarde se reconoció en el ámbito municipal y hasta 1953 se otorgó en lo federal; fue en 1996 cuando se aprobó la Reforma Electoral para establecer las cuotas de género para la postulación obligatoria de candidatas.

Como puede observarse, el avance es a cuenta gotas y como dijera recientemente la ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) Olga Sánchez Cordero, la igualdad político-electoral de hombres y mujeres está impedida por las condiciones estructurales del país, de manera que, asevera la ministra, las mujeres carecemos de una representación equiparable a la de los hombres. Cabe destacar que en la SCJN sólo hay 2 ministras.
Actualmente, 184 curules en la Cámara de Diputados son ocupadas por mujeres, las que representan 36.8 por ciento y 33.6 en el Senado. En el ámbito local, sólo 6.5 por ciento de los municipios están presididos por una mujer y en los congresos estatales la presencia femenina es de apenas 25 por ciento. En Coahuila, en el Congreso local un 19 por ciento de las curules son ocupadas por mujeres y en las presidencias municipales el porcentaje es de apenas 5.2. Estas cifras nos dejan ver el rezago que todavía se padece en cuanto a igualdad de género por lo que la tarea es enorme.
El viernes pasado Enrique Peña Nieto presentó una iniciativa de reformas al Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (Cofipe) a fin de que los partidos políticos por obligación postulen para el Congreso de la Unión en la mitad de sus candidaturas a mujeres ya que hasta ahora el Cofipe exige sólo un 40 por ciento; aunque la iniciativa es incompleta pues no establece mecanismos que obliguen a los partidos a garantizarla ni sus alcances y sanciones.

Por su parte, para avanzar en una participación política más igualitaria la 62 Legislatura federal propone: impulsar reformas en la Constitución, en el Cofipe y en las legislaciones locales que garanticen los derechos alcanzados por las mujeres y construyan las condiciones igualitarias de participación en los espacios públicos y en la consolidación de la democracia.
En las reformas constitucionales: Incorporar en el artículo 115 la paridad de género en la integración de cabildos municipales. Establecer mecanismos legislativos específicos para la integración paritaria del consejo general del IFE, de las salas del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación y del Pleno de la Suprema Corte de Justicia; la ratificación senatorial de la designación, por parte del Ejecutivo federal de la presidencia del Inmujeres.
En el Cofipe, instituir fórmulas integradas por titular y suplente del mismo sexo a fin de eliminar la práctica de renuncias de legisladoras a favor de sus suplentes varones, como sucedió en Coahuila con Hilda Flores Escalera; profundizar la armonización de las legislaciones locales rezagadas en la promoción y participación política de las mujeres; por parte del IFE, reglamentar los porcentajes obligatorios destinados a la capacitación y formación política de las mujeres.

Igualmente se propone que se reformen los estatutos de los partidos políticos nacionales para garantizar el estricto cumplimiento de la ley en cuanto a los derechos políticos de sus militantes mujeres, así como procedimientos para la defensa expedita de estos derechos.
Parece difícil esperar que en las dirigencias de los partidos políticos haya voluntad seria, comprometida y continua a favor del empoderamiento de las mujeres a fin de que ni el juego político mal entendido, ni la conveniencia a corto plazo vulneren la igualdad política que la ley establece entre las mujeres y los hombres de este país, porque un poco más de la mitad de México está hecha de mujeres y juntos podemos construir un país más democrático.

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