
Luis Hernández Navarro
Octubre 27 de 2026
El fantasma de Federico Ernesto Emery Ulloa rondará la Casa del Tiempo de la UAM del 28 al 30 de octubre. En ese lugar y en esa fecha se realizará el III Congreso Internacional de Historia Global del Maoísmo en América Latina y el Caribe.
Federico se instruyó en China en marxismo-leninismo y guerra popular prolongada, antes que cualquier otro mexicano. Durante meses, desde febrero de 1964, recorrió el dragón asiático y se empapó de maoísmo. Previamente, centenares de intelectuales, dirigentes partidarios, artistas y científicos recorrieron esa nación para conocer los avances de su revolución, pero ninguno de ellos fue invitado para formar una fuerza política en sintonía con el pensamiento Mao Tse Tung.
Emery nació en Acaponeta, Nayarit, el 2 de marzo de 1940. Medía 1.83, tenía ojos verdes, frente amplia y cejas pobladas. Según su acta de nacimiento, fue hijo natural de Federico Emery, un inglés ya finado. Lo presentó su madrina María Guadalupe Serafín. Su madre fue la maestra rural Dolores Ulloa Luna.
Estudió en la Prepa 5. En 1958 entró a la Facultad de Ingeniería. Dos años después se fue a Ciencias, donde cursó hasta el tercer año de física. En esa época comenzó a leer textos de marxismo-leninismo. Participó en el Grupo Cultural Cajeme, que funcionaba bajo directrices de la Juventud Comunista. Luego formó parte del grupo Prometeo, que dio vida a El Proletario, con una perspectiva leninista. Con la bronca chino-soviética se acercó a la sociedad de amigos de la doctora Esther Chapa Tijerina.
El 7 de diciembre de 1963, el secretario de Industria y Comercio Raúl Salinas Lozano, inauguró en la Ciudad de México la Exposición económica y comercial de la República Popular China. En su realización, fueron claves Ricardo Pozas y José Luis Ceceña.
En el marco del evento, la doctora Chapa organizó una cena con miembros de la delegación comercial, presidida por Wu Chu, a la que asistió Emery. Días después, la doctora, el funcionario chino y el mexicano se reunieron en privado. Allí, los chinos lo invitaron a visitar su país.
Sobre aquel encuentro, Ulloa le contó a Enrique Condés Lara: “por acá pensábamos que el Che Guevara y Mao eran la misma cosa en torno a la teoría de la revolución. Y eso les llamó más la atención, y me dijeron que teníamos que platicar con ellos, pero en China. Acepté y a los pocos meses estaba allá… A los seis meses estaba absolutamente convencido de la vía no era la guerrilla guevarista, sino que primero había que transitar por una prolongada lucha de masas para lograr después la construcción del ejército popular”.
Hay dos fechas distintas sobre la fundación del Movimiento Marxista Leninista de México (MMLM), del que Emery fue su principal dirigente: mediados de 1966 y 1967. En 1967, la primera de dos delegaciones que irían a China de los llamados mamelucos (la segunda lo hizo en 1969), estaba nuevamente en esa nación realizando su “servicio militar” e instruyéndose políticamente.
“Los chinos –le dijo a la periodista Nidia Marín– nunca fomentaron movimientos guerrilleros, en ninguna parte. Ellos siempre respetaron las posiciones de todo el mundo y a los países. Me decían: te podemos platicar cómo le hicimos acá, nuestra historia y allá ustedes sabrán si se vale o no se vale, si se puede o no se puede. Recibíamos muchas publicaciones. Ese, realmente, fue todo el apoyo”.
Fuertemente influenciados por la Revolución cultural, sus militantes buscaron implantarse en Puebla, Veracruz, Guerrero y Jalisco. Más adelante, irían a Durango (en una alianza con el dirigente campesino Álvaro Ríos), San Luis Potosí y Sonora.
Al calor del movimiento de 1968, el MMLM trasladó su dirigencia a la capital y se sumergió en la lucha. Gracias a Raúl Álvarez Garín, Federico se acercó al IPN y fue parte del Consejo Nacional de Huelga. En el Poli, los mamelucos crecieron geométricamente y su versión del maoísmo se convirtió en parte del imaginario de muchos activistas.
Ulloa fue detenido en Tlatelolco el 2 de octubre. Salió libre porque se identificó con una licencia de manejo como Ricardo Chávez Peimbert. Recién liberado, junto con algunos de sus camaradas, cometió uno de sus más grandes errores políticos: colocar bombas el 13, 14 y 15 de diciembre en los edificios del PRI, de la CTM y de la delegación Iztacalco. Según su lógica, se trataba de demostrarle al gobierno que el movimiento estudiantil estaba vivo.
El 2 de mayo de 1969, Federico fue nuevamente detenido y salvajemente torturado por Miguel Nassar Haro y por el siquiatra Salvador Roquet, usando escopolamina. Una tarjeta de su expediente policiaco sobre su estadía en Lecumberri lo describe: “Desde su llegada al penal ha provocado conflictos entre los reclusos y los vigilantes, planeando fugas. Participó en la huelga de hambre. Observa una conducta pésima, ya que ha formado un grupo adicto a la línea china”. En abril de 1971 obtuvo su libertad bajo protesta y viajó a Lima, Perú. El 3 de junio de 1971 regresó a México, procedente de Chile.
Al regresar de su exilio, comenzó un proceso de integración a la política institucional. Gracias a su estrecha relación con Henrique González Casanova, se integró a la UNAM como coordinador de Opciones Técnicas de los CCH y en la Comisión de Apoyo a las Preparatorias Populares. Luego se sumó al PRI. Fue director del programa cultural de las fronteras. Consideraba a Jesús Silva Herzog y Jesús Reyes Heroles sus maestros.
Según su compañero Roberto Fernández, los mamelucos se disolvieron oficialmente en 1977. Alrededor de 30 militantes se reunieron en una casa de seguridad en la Ciudad de México. Después de explicar que algunos de ellos estaban inmersos en actividades que no eran compatibles con la militancia, Emery anunció: “que cada quién asuma y agarre su propia ruta”.
Nidia Marín le preguntó: ¿Consideras que el maoísmo fue un error de juventud? Él respondió: “No. Más bien como una experiencia. Me enseñó muchísimo… Para mí fue un fracaso grande y una enseñanza grande…”.
Federico falleció en la Ciudad de México el 23 de septiembre de 2004. Temporada de Día de Muertos, su fantasma regresará.
X: @lhan55

