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“El Mayo” Zambada, grave por diabetes: DEA

Ricardo Ravelo

Junio 6 de 2024

El llamado “Mayo” Zambada enfrenta diferencias serias al interior del cártel de Sinaloa debido a las confrontaciones que tiene con el grupo de “Los Chapitos” y con Aureliano Guzmán Loera.

De acuerdo con información de la DEA, la agencia antidrogas norteamericana, el capo Ismael “El Mayo” Zambada parece estar en el retiro de la actividad criminal, pues recientemente fue declarado en estado de gravedad debido a un complicado problema de diabetes que lo ha mantenido postrado en una cama en su casa de la sierra sinaloense. El capo es considerado como el jefe máximo del cártel de Sinaloa y mantiene pugnas con el grupo de “Los Chapitos” –los hijos de Joaquín Guzmán Loera, “El Chapo” quien purga una cadena perpetua en Estados Unidos –por el control del cártel. Sin embargo, fuentes consultadas señalan que Zambada ya no sale de su refugio debido a su problema de salud, una aguda diabetes que le ha mermado los órganos y lo mantiene no sólo inactivo sino postrado en una cama y bajo intensos cuidados médicos. ¿Será el fin del capo mas influyente de las últimas décadas? El tiempo lo dirá.

Ismael “El Mayo” Zambada, considerado como “el capo de capos”, está enfermo y recientemente su estado de salud fue considerado como delicado; después se dijo que estaba grave y más tarde que estaba postrado en una cama.

Y es que el jefe del llamado cártel de Sinaloa, con más de ochenta años a cuestas, padece diabetes en grado avanzado, lo que le ha dañado varios órganos –riñones y la vista, principalmente –por lo que la DEA, la agencia antidrogas de Estados Unidos, lo declaró en estado de gravedad y sostiene que el capo ha estado alejado durante varios meses de las actividades criminales. Se la ha pasado encerrado en uno de sus refugios, en la sierra de Sinaloa.

Zambada padece diabetes desde hace unos cuarenta años, pero debido a sus descuidos alimenticios, la enfermedad se ha agravado considerablemente a grado tal que ya le causó consecuencias en su organismo.

El llamado “Mayo” Zambada enfrenta diferencias serias al interior del cártel de Sinaloa debido a las confrontaciones que tiene con el grupo de “Los Chapitos” y con Aureliano Guzmán Loera, “El Guano”, quienes operan en ese grupo criminal. Los primeros están enfrentados entre sí por el control del cártel que tiene presencia en más de cien países y también enfrentan pleitos con Zambada, quien para la DEA es el verdadero jefe de esa organización de tráfico de drogas.

Ismael Zambada García, quien comenzó en el mundo de los negocios siendo empleado de una mueblería, ingresó al narcotráfico allá por los años sesenta; después fue pieza del grupo encabezado por Rafael Caro Quintero, Ernesto Fonseca Carrillo –“Don Neto” –y Miguel Ángel Félix Gallardo, Estos últimos cayeron en desgracia en 1984, tras el secuestro y muerte del agente de la DEA Enrique Kiki Camarena, lo cual derivó en un conflicto binacional entre México y Estados Unidos, a grado tal, que el gobierno norteamericano exigió la captura de los tres capos.

Con excepción de “Don Neto” –quien compurga su pena en su casa –los otros dos siguen presos. Es más, circulan versiones en el sentido de que Caro Quintero podría ser extraditado a Estados Unidos. En el caso de Félix Gallardo sigue pendiente su salida de prisión para que termine de purgar su pena en prisión domiciliaria.

 El Mayo Zambada. Una larga historia criminal

Nadie lo molesta en su natal Sinaloa. Produce ganado, leche, carne y quesos de los mejores; se mueve con absoluta libertad por las calles de Culiacán y hasta se da el lujo de acudir a restaurantes y hacer sobremesa acompañado de amigos y socios.

Todo esto ocurre a pesar de que las autoridades mexicanas y norteamericanas aseguran que le siguen los pasos al jefe del cártel de Sinaloa, el más longevo, quien lleva cuarenta años gozando de libertad e impunidad.

Su búsqueda está prácticamente cancelada por parte de las autoridades mexicanas, a pesar de que la DEA aumentó la recompensa por su cabeza. El año pasado ofreció quince millones de dólares para quien aporte información que permita su detención. Pero no pasa nada: el capo sigue blindado.

Antes, la oferta era de cinco millones de dólares, pero como aseguran que las operaciones de búsqueda se han intensificado, ahora ofrecen diez millones de dólares más. Con este aumento la suma total asciende a quince millones de dólares para quien aporte pistas sobre su paradero.           Zambada García, quien antes de incursionar en el hampa se desempeñaba como empleado de una mueblería en Culiacán, Sinaloa, es uno de los capos sobrevivientes de la llamada “vieja guardia” junto con Rafael Caro Quintero, quien retomó actividades en el narcotráfico en el año 2013, luego de que las autoridades judiciales lo liberaron. A principios de este año fue recapturado y está preso en el penal de La Palma, Estado de México, acusado del asesinato de Enrique Kiki Camarena, el agente de la DEA que fue torturado y asesinado en 1984 en un rancho de Michoacán.

En 2013, su liberación ocurrió luego de que sus abogados –seguramente con el apoyo de algunos jueces corruptos –interpusieron un recurso legal para solicitar que fuera puesto en libertad. Argumentaron que su cliente había sido juzgado, tras su detención, por una autoridad incompetente que lo acusó indebidamente del homicidio del agente de la DEA Enrique Camarena Salazar, a quien los miembros del cártel de Guadalajara, poderoso entonces, asesinaron por venganza.

El alegato se centró en que la Procuraduría General de la República (PGR), por ser una instancia del ámbito federal, no podía investigar ni procesar a Caro Quintero por un homicidio. Aquella argucia funcionó y el juez del caso, presuntamente sobornado por el narcotráfico, liberó al exjefe del cártel de Guadalajara.

Después se dieron cuenta que había sido un error, que la PGR sí era autoridad competente. Entonces ordenaron su reaprehensión, pero Caro Quintero ya estaba resguardado en un escondite en el norte del país y encabezando al llamado cártel de Caborca, actualmente bajo la conducción Gil Caro Quintero, su sobrino.

Lo mismo ocurre con Zambada García, actual jefe del cártel de Sinaloa, quien relevó a “El Chapo” Guzmán tras su detención, en 2014.

De acuerdo con las denuncias interpuestas por los candidatos perdedores de la coalición PRI-PAN-PRD, “El Mayo” Zambada y otros miembros del cártel de Sinaloa, como los hijos de “El Chapo” Guzmán, operaron en favor del partido MORENA durante la elección del 6 de junio.

Los contrincantes de MORENA le atribuyen al narcotraficante facultades de negociador; aseguran que fue el gran elector aquel 6 de junio de 2021 para que al menos en Sinaloa, Nayarit, San Luis Potosí y Michoacán ganaran los abanderados del partido del presidente.

Las pruebas de la intervención del crimen organizado en las elecciones no las quiso recibir el presidente Andrés Manuel López Obrador cuando se las ofreció el entonces gobernador de Michoacán, Silvano Aureoles, quien las entregó a la Fiscalía General de la República y luego viajó a Estados Unidos para entregar una carpeta ante la Organización de Estados Americanos (OEA).

Hasta ahora nadie conoce pormenores de esas pruebas que, aseguran los denunciantes, confirman cómo el cártel de Sinaloa operó en favor de MORENA. Lo que sí denunciaron los representantes de los partidos que compitieron en alianza es que, días previos a la elección, fueron secuestrados decenas de representantes de casilla y miembros de los partidos opositores a MORENA. Esto, se asegura,

ocurrió en Sinaloa, el feudo de “El Mayo” Zambada, quien por cierto vive en esa entidad muy quitado de la pena, en la impunidad plena.

Asegura la DEA que busca al jefe del cártel de Sinaloa, pero resulta muy extraño que nadie lo ubique, ni la inteligencia militar tan sofisticada que, dicen, existe en México.

Lo cierto es que la política criminal de López Obrador, con base en la línea que ha trazado Estados Unidos –el que manda en estos temas –es que no se persiga a los cárteles, no se use la fuerza ni se detenga a narcotraficantes. Ahora la estrategia es bloquear zonas estratégicas, como puertos y aduanas, por donde trafican con drogas, armas y dinero. Sobre todo, lo que más preocupa al gobierno norteamericano es el tráfico de fentanilo a través de los puertos. Pero algunas fuentes consultadas aseguran que de nada ha servido que los marinos ahora estén en las aduanas y puertos, pues desconocen las operaciones y todo el funcionamiento aduanero. Ahí los ganones siguen siendo los altos funcionarios a cargo de las aduanas.

Mientras la política antimafia no cambie, el jefe del cártel de Sinaloa, por quien ahora Estados Unidos ofrece una recompensa de quince millones de dólares, ni se inmuta. Sigue viviendo en la impunidad, produciendo queso, leche, carne, ganado de alto registro y traficando con drogas.

Para la DEA, Ismael “El Mayo” Zambada siempre fue el verdadero jefe del cártel de Sinaloa. La figura de Joaquín Guzmán Loera, “El Chapo”, era decorativa.

Zambada tiene una larga historia: militó en el cártel de Guadalajara cuando éste era encabezado por Miguel Ángel Félix Gallardo, Rafael Caro Quintero y Ernesto Fonseca Carrillo, “Don Neto”; era contemporáneo de Pablo Acosta Villarreal, “El Zorro de Ojinaga”, quien se suicidó en 1989 cuando iba a ser detenido por Guillermo González Calderoni, el famoso policía del gobierno de Carlos Salinas de Gortari que también detuvo a Félix Gallardo.

Más tarde, Zambada se convirtió en pieza clave del cártel de Juárez cuando era dirigido por Rafael Aguilar Guajardo –asesinado en Cancún, Quintana Roo, en 1993 –y después durante la etapa de Amado Carrillo Fuentes, “El Señor de los Cielos”, quien presuntamente murió en 1997 tras someterse a una cirugía plástica y liposucción para no ser perseguido.

Otras versiones sostienen que Carrillo Fuentes no murió: que terminó negociando con el gobierno de México y de Estados Unidos para convertirse en testigo protegido.

“El Mayo” Zambada sigue vigente en el negocio del tráfico de drogas. El gobierno de Estados Unidos lo considera un capo activo y cabeza central del cártel de Sinaloa. Sin embargo, nadie lo molesta ni lo persigue.

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