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IMSS: ¿los vales para el PRI-PVEM también son solución marginal?

Gustavo Leal F.*

Sábado 28 de febrero de 2015

Una vez que legisladores de la primera comisión de la permanente aprobaron un dictamen para solicitar que SG y STPS informen sobre la presunta afiliación de trabajadores-IMSS al PRI realizado por el SNTSS, a los tres matices correctivos aplicados por el director José Antonio González Anaya sobre el apocalíptico diagnóstico institucional panista (Levy, Molinar Horcasitas y Karam) hay que agregar, ahora, la solución marginal que aporta Carlos Treviño, actual director de Finanzas.

Durante 2013 González Anaya sostuvo, primero, que todos los trabajadores que han ingresado, de 2008 en adelante, entran a un sistema financieramente sostenible y autosustentable. El pasivo dejó de crecer, en 2005, con los cambios en las contrataciones. De los 428 mil trabajadores actuales, 175 mil ingresaron a partir de 2005 y no representan un problema financiero.

Posteriormente, asumió que resolver los problemas financieros no es un fin, sino el medio para ofrecer el mejor servicio posible. Justo lo que se criticó a los informes y calidad de la gestión panista: no se financia para ahorrar, sino para prestar servicios dignos. Hay que hacer un plan integral de mejoramiento de la calidad. González Anaya matiza, pero aún no se atreve a desechar.

Su tercer matiz alude a los tiempos de la reforma Peña de la salud, finalmente, ajustada a la baja por la secretaria Mercedes Juan (25/04/14) y que pretende degradar ese derecho a meros paquetes básicos –como los que impone el Seguro Popular– que también suscribe la OIT vía sus pisos mínimos de protección social.

Para González Anaya, el asunto es de gradualidad. En 2014 observó que el plan para crear el sistema universal de salud no estará listo este año. El tema, enfatizó, es muy complejo e implica, entre otros, fortalecer la rectoría del sector salud y avanzar en forma gradual, porque hay una inercia importante en las instituciones.

Respecto al intercambio de servicios entre las instituciones en lo que ya existe acuerdo, estimó que debe ir acompañado de un intercambio económico. Si sólo se absorbe la obligación, sin ningún beneficio, esto se vuelve un problema. La universalidad, precisó, debe considerar tres tipos de cobertura: de la intervención, de costo y poblacional, aunque es algo que no está cubierto en su totalidad en ningún país del mundo, ni en los más desarrollados. Todos tienen un no pago, no lo cubren o no es para toda la población. Lo que se busca, remató, es mejorar la salud de toda la población.

Sus tres tipos de cobertura son otra manera de gradualizar el mismo racionamiento del derecho a la salud de la reforma-Mercedes Juan. Será difícil que, con él, logre un plan integral de mejoramiento de la calidad y, sobre todo, mejorar la salud de toda la población, como declara.

 

Ahora Carlos Treviño reconoce que, para aplazar el colapso institucional se implementarán cambios marginales: no va a llegar ese momento; nunca va a llegar un momento en el que el instituto sea inviable financieramente. Estamos confiados que con las mejoras materiales que haremos en 2014-15, seguramente vamos a aplazar este colapso.

Y ¿cuáles son esos cambios marginales? Ellos se relacionan con impulsar una mayor eficiencia en el uso de los recursos en la operación de las clínicas y demás servicios. Son claramente mejoras marginales que sí están en nuestra cancha. Una solución de mayor calado requiere de cambios legales que no están ya en el terreno de la dirección de Finanzas. Pero ¿a qué se referirá con esa solución de mayor calado?

En 1997, Zedillo despojó al IMSS de su soporte principal: las pensiones, privatizadas en el SAR. Inmediatamente se deterioraron las finanzas y servicios. En las ganancias de las Afore está, ahora, ese ahorro financiero que supera 2 billones de pesos. Luego, el gobierno federal nunca cumplió con el flujo de recursos frescos, por concepto de gastos médicos para pensionados, que establece el duodécimo transitorio de la Ley 1997.

En 2000 arribó la primera alternancia panista y Santiago Levy. Nació el diagnóstico deliberadamente equivocado sobre el peso del Régimen de Jubilaciones y Pensiones para encubrir el hoyo financiero generado por Zedillo, culpando a los trabajadores amparados en el mejor contrato colectivo de trabajo de América Latina. La tonadilla sonó 12 años.

Lamentablemente, el informe sobre la situación financiera 2013-2014 del IMSS-Peña que, como pieza de la segunda alternancia debió cambiarle desde el título, extendió ese diagnóstico apocalíptico, sin reconocer los verdaderos determinantes de su encrucijada financiera.

Pero, a diferencia del PAN, González Anaya propone ¡no pedir nada al gobierno Federal!, tampoco elevar cuotas-obrero-patronales, aunque pretende, simultáneamente, elevar productividad, conteniendo el gasto, eficientizando servicios y ampliando la seguridad social para cumplir con la universalidad-Peña: la formalidad como sociedad de derechos. Una agenda imposible!

Como con Fox y Calderón, la universalidad-Peña, operada por González Anaya, esquiva y marginaliza la más robusta demanda ciudadana: mejorar servicios ya!, ajustando el catálogo de prestaciones al alza: a la altura de lo que efectivamente requieren los ciudadanos del siglo XXI.

¿Los vales para el PRI-PVEM también son solución marginal? ¿Cuál será su impacto real en el surtimiento de recetas? Porque las colas de usuarios en espera crecen sin pausa, así como sus gastos para comprar los medicamentos que requieren. ¿O es que alguien ha escuchado a pacientes y derechohabientes reconociendo alguna mejora en el abasto?

*Universidad Autónoma Metropolitana-Xochimilco

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