Archivo 2005

Otra vez agresiones desde las cloacas del poder

Ejercicio Periodistico

Director de la Revista Imagen Médica, acosado por órdenes desde Los Pinos

 Juan Monrreal López

Ecatepec, estado de México.- Las amenazas procedentes desde el poder contra los periodistas, no se han ido de México. Presentes como en el príato, las intimidaciones siguen vigentes contra quienes practicamos el trabajo de informar.
Descrito por la organización internacional Reporteros Sin Fronteras, como un país en el que ejercer el periodismo es delicado; en México, poco o casi nada, han cambiado las acciones que defiendan los Derechos a la Libertad de Expresión, en este sexenio.

Como antaño, persisten las persecuciones, calentadas, amedrentamiento y asesinatos de periodistas. Aun peor. La mayoría de las agresiones siguen sin resolverse e incluso tienden a incrementarse; como demuestran diversas estadísticas, incluida la de Reporteros Sin Fronteras.

Porque de la época, cuando el omnímodo PRI y su gobierno reprimían informadores por la vía del cohecho, amedrentamiento o el asesinato, al presente; poco o casi nada ha cambiado.

La estabilidad de la calma chicha “del dejar hacer, dejar pasar” al poder, sigue reinando.

Así, con entelequias de cambio; en México, el periodismo sigue siendo una profesión delicada, a pesar de lo que digan los panistas.
Los mismos blanquiazules aprendieron rápido de sus maestros tricolores, que sin amenazas, complicidades, publicidad condicionada, cochupos, corrupción, dinero negro y otras miles de lindezas de cloaca del PRI, es imposible hacerse del poder o incluso mantenerse en éste.

Descubrieron también, que entre menos información circule, existen mayores posibilidades de realizar negocios en las alcantarillas; sea poder o billetes, sobre todo lo primero.

Aprendices de brujo de las artimañas priístas, los blanquiazules dedujeron raudos que la Libertad de Prensa, también debe tener distingos.
De acuerdo con la visión del poder, la libertad plena del ejercicio periodístico, es sólo para los llamados “medios grandes” sobre todo los electrónicos.

Si eres “medio pequeño” los funcionarios y los políticos se pueden permitir ciertas libertades de agresión, cohecho, intimidación y hasta asesinatos sin esclarecimiento.

Pero eso, no es todo. El actual poder blanquiazul, también aprendió del PRI, a mantener distingos geográficos para el trabajo periodístico.
Los reporteros del Distrito Federal, merecen mayores rangos de tolerancia que los de provincia. Por ello, los caciques regionales asesinan y persiguen a sus anchas, al fin y al cabo, la ciudad de México, se encuentra lejos, aunque a veces no tanto, como sucede con el caso de la Revista Imagen Médica.
En la visión de los funcionarios foxistas, persiste la idea que entre menos presencia de circulación, capacidad financiera y menos relaciones de cercanía posean los medios con el poder; los niveles de Libertad de Expresión, irán descendiendo hasta tornarse delicados, es decir, peligrosos; como atinadamente califica Reporteros Sin Fronteras, el ejercicio periodístico en México.

Aun más grave, cuando el presidente de la República, “el hombre del cambio” el quijote (con minúsculas) Vicente Fox, el que veía tepocatas, alimañas y toda sarta de sanguijuelas en las actitudes de los funcionarios del PRI, nunca ha parado en seco los excesos de sus propios funcionarios – casi todos con piel política delgada – que desde el poder amenazan a periodistas, igual que en los años del priísmo.
La gran impunidad sigue vigente en la nación mexicana, pues.

Las agresiones a Valentín Cardona, Director de Imagen Médica

Como víctimas de la persecución y las amenazas que hemos sido objeto, desde la época en que Coahuila era gobernada por Rogelio Montemayor Seguy – por cierto, negra tradición acentuada en los últimos cinco años por Enrique Martínez y Martínez, y su cartel de delincuentes sin sentencia, con los que gobierna el estado – la Revista Demócrata Norte de México y sus reporteros, sabemos en carne propia las excoriaciones profesionales, personales y patrimoniales, que deja esta cacería de periodistas.

Por ello, es importante escribir las historias inmediatas de las agresiones a cualquier informador; pertenezca al medio que pertenezca, sea del lugar que sea.

Imagen Médica, emergió como una revista especializada en asuntos de salud y sociedad. Nació con criterios de Libertad. Con el único compromiso asumido por los reporteros serios y éticos; informar las cosas como son. Punto.

Por esta línea informativa, pronto recibieron agresiones de los “correctos” funcionarios foxistas que dirigen el sector salud.
Gustavo Lomelín Cornejo, director de Comunicación Social de la Secretaría de Salud, intentó dejar caer la furia del poder sobre la revista y sus directivos.

Con los mismos síntomas que los antiguos funcionarios del priísmo, Lomelín Cornejo, estableció que no debería hablarse de lo “negro” de la dependencia, mucho menos de su titular Julio Frenk Mora, quien “ama mucho a México” pero quizá no a los mexicanos.

Acostumbrados a que poder es impunidad, estos dos mozalbetes del poder de la transición foxista, presionaron hasta lograr que elementos de la Agencia Federal de Investigaciones (AFI) persiguieran pistas; no de las virulentas acciones de los funcionarios contra los medios incómodos, al revés, de la labor de los reporteros de Imagen Médica.

No pasó mucho tiempo para que nuevamente los miembros de esta publicación recibieran amenazas de la mismísima casa del poder. Del meritito hoyo negro de las fuerzas. Desde el centro de las cabañas presidenciales.

El motivo, dar a conocer a la opinión pública, el lucro ilícito que se obtiene por estar pegado al Tlatoani efímero que despacha en los Pinos.
Valentín Cardona, escribió que presuntamente el “correctísimo” “todo ético” de Alfonso Durazo, en ese entonces Secretario particular de Vicente Fox, extendía tarjetas de recomendación a un costo de 50 mil pesos cada una.

La presidencia de la República, nunca desmintió la nota. Pero los manazos negros pronto llegaron.

Valentín Cardona e Imagen Médica, empezaron a ser investigados con recursos públicos, en sus bienes, su persona y su familia.

La orden – según uno de esos agentes de seguridad nacional que creen que el periodismo es igual a su tarea “es que somos los mismos, por eso se lo digo” – provino del Estado Mayor Presidencial (EMP).

“Partirle la madre” eso es lo que quieren. Lo están investigando. El responsable se llama José Luís Figueroa Cuevas, es almirante de la Armada de México y pertenece al Estado Mayor Presidencial, sentenció el agente.

Luego se confirmaría que con las tarjetas de investigación en la mano, el hoy ex Comisario en jefe de la Policía Federal Preventiva, comenzó a conformar un “pull” de antifans de Valentín Cardona.

Las agresiones se montaron con querellas, que nada tienen que ver con el ejercicio periodístico. De manera que buscaron al sicario indicado.

Con el poder de la inteligencia nacional, no fue difícil encontrarlo. Es, Roberto Gallardo Gómez, un sujeto que blande la espada de contactos en la “prensa nacional” y relaciones con tipos como Miguel Nazar Haro, para inquietar a quien lo escucha.

Roberto Gallardo Gómez

Existen muchas sujetos que creen que el periodismo es para sacarle provecho personal, que esta profesión es una extraordinaria arma de extorsión; que hay que exprimirlo para que los billetes escurran, igual que resbala la miel en las colmenas. Uno de ellos es Roberto Gallardo Gómez.

Hace años, sin que viniera al caso, Gallardo Gómez, comenzó a fanfarronear enfrente de un grupo de personas que somos amigos de Valentín Cardona. Lanzaba baladronadas que daban pena ajena.

Recuerdo que contó orgulloso de su “buena relación” con Miguel Nazar Haro. En su patraña describió lo bien que la “llevo con don Miguel; hay de aquél que se meta conmigo” dijo en ese entonces.

Abundó como había conocido a este indiciado por la guerra sucia en México.

“Fui citado por Nazar Haro en su penthouse que tiene en el 1855 de Insurgentes Sur. Él se encargaba de arreglarle algunos pendientes a Sigfrid Molet Gurrera. Entre éstos me encontraba yo, pues Gurrera, tenía un adeudo conmigo. Desde que llegas al penthouse de Nazar, te apantallas. Es impresionante el modo de vida de la gente que las puede” dijo en aquel instante Gallardo Gómez.

“Desde que aterrizas al penthouse de Nazar, te sientes chiquito. Un par de tigres disecados al entrar, una sala impresionante con animales embalsamados, pero lo más cabrón, es el tigre vivo que tiene en una terraza interior” prosiguió este indiciado en el estado de México y prófugo de la justicia; además de sicario franco contra la Revista Imagen Médica.

“Nazar, me dijo que el animal estaba para lo que pudiera ofrecerse, saquen sus conclusiones” decía Gallardo Gómez, henchido de orgullo con esta relación.

Ahora, este sujeto es un ariete para demoler la carrera periodística de Valentín Cardona, con asuntos que afecten a su persona y a su familia; por supuesto, con el respaldo de los funcionarios foxistas, principalmente de José Luís Figueroa Cuevas, ex comisario en jefe de la PFP, según revelaron agentes de seguridad nacional.

Roberto Gallardo Gómez, no es periodista, no hace de esta profesión su manera de ser y vivir.

Gallardo Gómez, sirve de correo para filtrar información a los medios, con expedientes proporcionados por sombras de la política que se encuentran en desgracia.

Así consiguió el expediente del Consorcio Azucarero Escorpión (CAZE) hace algunos años.

El mismo confesó que Nazar Haro, se lo facilitó para vengarse de la Revista Proceso.

Ahora por encargo, las baterías las mantiene enfocadas hacia Valentín Cardona e Imagen Médica.

Sólo que en esta ocasión, no es un personaje en desgracia política quien lo patrocina, es un protagonista importante del foxismo y de la estructura policíaca en México, a pesar de haber sido destituido recientemente de su encomienda.

José Luís Figueroa Cuevas

Un miembro del Estado Mayor Presidencial (EMP) obviamente sabe “romper madres”. La República pagó su capacitación para eso. Solo que en el asunto de Imagen Médica, las baterías se encuentran mal apuntadas.

Todos en este país saben que si alguien sabe de guerra y “romper madres” es el EMP. Su preparación, está destinada a emplearse en caso de guerra o en verdaderos asuntos de motín.

Por supuesto, como todo cuerpo de elite cuenta con un ramal de inteligencia; pero todo, absolutamente todo, es cubierto con recursos provistos de los impuestos de los ciudadanos mexicanos. Es decir, es un cuerpo de guerra destinado a velar por la paz social del país, no para asolar a periodistas bajo ninguna circunstancia; menos cuando lo informado tiene sustento y permite transparentar la vida pública.
José Luís Figueroa Cuevas, es un almirante con más de cuarenta años de servicio en la Armada de México.

Ha recibido condecoraciones de gobiernos extranjeros; la más reciente del gobierno de España.
Con larga trayectoria castrense, su raíz viene de uno los cuerpos armados de mayor ética y preparación académica, la Armada de México.
Extraña que pretenda ahogar la Libertad de Expresión, más aun cuando acaba de ser removido, tal como confiaron estos agentes de seguridad nacional, adscritos a la casa presidencial de Los Pinos.

La WAN Y LA WEF exigen a Vicente Fox crear un ambiente favorable para los periodistas.

La situación de los reporteros, así como el ejercicio periodístico en México, han llamado la atención a organismos civiles que defienden esta profesión a nivel mundial. La Asociación Mundial de Periódicos (WAN) y el Forum Mundial de Editores (WEF) con base en París, Francia, exigió en una carta enviada el 15 de septiembre del 2004 a Vicente Fox “que haga todo lo posible para crear un ambiente en el que los periodistas puedan llevar a cabo sus deberes sin miedo de violencia”.

El llamado de atención fue motivado por las constantes agresiones a periodistas mexicanos, del que este par de organizaciones mantienen constancia en sus archivos.

En esta materia se encuentran los asesinatos de Francisco Arratia Saldierna, columnista de diversos medios del estado de Tamaulipas, y el de Francisco Javier Ortiz Franco.

El homicidio de Arratia Saldierna, guarda similitudes con el asesinato de Francisco Javier Ortiz Franco. La WAN y la WEF, presumen que fueron liquidados por contrato.

La WAN Y WEF, agrupan a 18 mil publicaciones de 100 países.

 

Amenazas cumplidas contra Valentín Cardona

El 26 de septiembre del 2004, a menos de un mes del homicidio de Francisco Arratia Saldierna, en el estado de Tamaulipas, Valentín Cardona, fue encajonado en la Avenida Central de Ecatepec, estado de México, por un Thunderbird rojo de la marca Ford.
De este vehículo descendieron dos jóvenes, de esos que saben “romper madres”. Con certero puñetazo, uno de ellos hizo añicos la nariz del director de la Revista Imagen Médica. Luego desaparecieron.

Un conflicto de tránsito, no fue.
Cuatro días después, el 30 de septiembre, Juan Alberto Cardona Sosa, hermano del director de Imagen Médica, fue privado ilegalmente de la libertad, por el presunto delito de fraude específico, trasgresión que la Ley señala como no grave.

Aun así, el derecho a salir bajo fianza le fue negado.
De hecho, en un proceso judicial tortuoso – cuando los casos son manejados con sentido político – Juan Alberto Cardona, ha permanecido preso cuatro meses y medio, merced al manejo irregular de su expediente.

La denuncia del presunto fraude del que es acusado Juan Alberto Cardona, fue interpuesta por Gerardo Merino Vital, un probable narcotraficante de Ciudad Nezahualcóyotl, coincidentemente relacionado con Roberto Gallardo Gómez.

Al margen de la torcida actuación jurídica del agente del Ministerio Público que integró la causa – por cierto compadre de Merino Vital- el desempeño del juez Tercero de lo Penal que liberó la orden de aprehensión, deja muchas suspicacias.

El juez, Vicente Guadarrama García, había negado consistentemente obsequiar la orden de detención por no existir los elementos necesarios para emitirla.

Solo que el compadrazgo de Merino, hizo que el agente del Ministerio Público, integrara la causa penal con copias certificadas del juicio ordinario civil; por tanto, al margen de todas las irregularidades del caso; a Juan Alberto Cardona Sosa, se le juzga dos veces por el mismo supuesto delito, como denuncia actualmente la familia directa de Juan Alberto Cardona.
Al margen del proceso judicial que se sigue en estos casos, los que comenzaron como ataques en contra de la Revista Imagen Medica, se han traducido en agresiones hacia la familia de este periodista.

Al menos así se deja entrever con la relación existente entre Roberto Gallardo Gómez y el presunto narcotraficante de Ciudad Neza, Gerardo Merino Vital; mismos que en comparsa de “romper madres” del ex comisionado de la PFP, José Luís Figueroa, se encuentran en franca agresión contra este medio.

Por lo pronto, está concedido un amparo, que liberaría la tercera semana de febrero a Juan Alberto Cardona Sosa, recurso que permitirá enfrentar las acusaciones desde fuera del penal.

Pero el daño está hecho.

Pese a todo, Valentín Cardona, advierte “de Figueroa Cuevas, Merino Vital y Roberto Gallardo, todo puede esperarse”.

En esto de agresiones y ablandamiento de “periodistas indeseables” parece ser que las autoridades panistas aprendieron rápido.
En tanto, las peticiones de Reporteros Sin Fronteras, como las de la WAN y la WEF, siguen durmiendo en alguno de los cajones de los escritorios presidenciales.

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