Archivo 2005

Enrique Martínez, no es factor de unidad: Juan Francisco Ealy Ortiz

 


Encuesta coahuilense señala como incapaz a Enrique Martínez y Martínez


Juan Monreal López
Marzo 28 2005

Saltillo, Coahuila.- Por segunda ocasión en ocho meses, el director general del periódico el Universal, Juan Francisco Ealy Ortiz, asestó duro golpe al ego del gobernador de Coahuila, Enrique Martínez y Martínez, quien desea la “más grande del país”.

Ealy Ortiz, revalidó lo dicho hace 240 días aseverando que Martínez y Martínez, no tiene posibilidades de obtener la nominación priísta a la presidencia de la nación.

El empresario del periodismo, sostuvo que Enrique Martínez, antes que nada, debe concluir el período gubernamental para el cual fue elegido, porque además “este no es su momento” para alcanzar el nombramiento a la jefatura de la República; en clara definición de la fuerza que representa, en el contexto nacional, el ejecutivo coahuilense y sus socios.

Contrario a los proyectos ilusorios asumidos por Martínez, Ealy Ortiz, ubicó las dimensiones reales del peso político que tiene el inquilino del Palacio Rosa de Saltillo, en la lucha entablada al interior del tricolor “en estos momentos yo no veo las condiciones idóneas para que él sea el candidato del PRI a ese importante cargo”.

Torreonita de nacimiento, el dueño del Universal dejó entrever la mala relación que sostiene con Martínez, con quien incluso no cruza palabra desde que abordó este tema “lo dije hace ocho meses cuando vine a Coahuila, y siento que don Enrique está sentido conmigo por eso…Pero lo repito ahora” aseveró sin sombra de duda.

Para quienes conocen a Martínez, saben que las reacciones de venganza y tirrias personales de quien es el primer empleado del estado de Coahuila – por cierto ímprobo – son parte intrínseca de su estilo de gobernar.

En aquella ocasión, Martínez maldijo las aseveraciones de Ealy Ortiz, en el círculo interno que conserva para loarlo.
Con la cabeza henchida por Federico Berrueto Pruneda – su estratega político preferido, después de él mismo- en la evaluación íntima sobrevenida en casa de Martínez y Martínez, concluyeron que las apreciaciones del empresario periodístico “carecen de solidez”.
“Nosotros concitamos el interés de las fuerzas políticas nacionales” habría dicho el ultraderechista de pataleos exquisitos, Federico Berrueto Pruneda.

Sin embargo, la realidad es otra.

Los parámetros de posicionamiento de Enrique Martínez y Martínez, no son favorables a sus ansias, tanto al interior como al exterior del estado.

Externamente, todas las encuestas nacionales lo ubican más de treinta puntos abajo de Roberto Madrazo Pintado.
Ni la gran cantidad de espectaculares en diversos puntos de la geografía nacional –muchos de éstos pagados con dinero negro proveniente de personas con actos delincuenciales – han logrado captar siquiera una centésima de punto en la opinión pública mexicana. El trabajo de los llamados aliados de Enrique Martínez, no prende y seguro así quedará.

Al interior de Coahuila, el asunto es peor. Martínez y Martínez, se encuentra encamotado con el proceso intestino del PRI, que busca candidato para sucederlo. La impericia política, las ambiciones personales, de grupo, de región, pero también de estamento de clase; mantienen en la zozobra a las distintas fuerzas estatales que amenazan con desbordarse.

Las reglas del nombramiento siguen sin ser claras, a pesar de que se diga que la elección será abierta. Incluso, Martínez y Martínez, conserva como carta oculta; un posible candidato de unidad. La intención es congraciarse con Roberto Madrazo, buscando salvar el pellejo político. Esto es lo que se encuentra detrás de todo el quehacer martinista, el gran “cruzado” neo carrancista.

Los hechos ocurridos en la reciente Convención nacional priísta, lo confirman. El autócrata coahuilense, cedió en todo a las exigencias de Madrazo Pintado; entre otros imperativos, aceptó que su íntimo Federico Berrueto Pruneda, no participara en la mesa que analizó los estatutos partidistas, por tanto, el representante del gobierno de Coahuila en el Distrito Federal, tuvo que retirarse.

A Enrique Martínez, no le importa romper los criterios acordados en el PRI estatal -ante todo está conseguir poder que le siga dando impunidad- por esto, las fuerzas políticas coahuilenses enfrascadas en imponer a sus candidatos, comienzan a tomar cauces imprevisibles.

El primer aviso ya llegó.

Priístas saltillenses chocaron en acciones directas, en el antiestatutario proceso de reseccionalización del PRI, con saldo de varios heridos.
Por si fuera poco, Martínez y Martínez, es el único miembro del TUCOM, que en su propio terreno mantiene oposición abierta de los madracistas.

Incluso, la encuesta patrocinada por la CIRT encaminada a barnizar de cruzada coahuilense la aventura de Martínez, fracasó. Después de 15 días de bombardeo en los medio electrónicos, recibió 163 mil llamadas menos que los votos obtenidos cuando ganó la gubernatura.

Aún más. Junto a los señalamientos de Ealy Ortiz, el periódico Vanguardia de Saltillo, abrió una investigación los días 24 y 25 de marzo, orientada a calificar la capacidad de Martínez, si fuera presidente. Los resultados enseñaron la percepción de quienes conocen la trayectoria de este delincuente sin sentencia. Más de dos tercios de los encuestados lo declararon incapaz.

Juan Francisco Ealy, dijo además que Martínez y Martínez “es un hombre que tiene posibilidades de hacer muchas cosas, pero… México necesita una persona que promueva la unidad nacional, y que verdaderamente aglutine a todas las clases políticas del país para sacarlo adelante”.

“Necesitamos un mandatario que venga a trabajar en serio, sin egoísmos, sin venganzas y sin rupturas” remató.
En cuanto a su propuesta, siempre manteniendo una visión empresarial, el director general del Universal, consideró que fuera del ambiente político existen cuando menos 10 personas que mantienen un buen perfil para ocupar la presidencia de la República, allí existe la figura idónea, dijo sin especificar nombres.

Luego retomó el caso preciso de Martínez y Martínez, para ultimar “siento que don Enrique está sentido conmigo…pero lo repito ahora: él fue electo para ser gobernador de un estado próspero e importante en la vida nacional y debe terminar su responsabilidad”. Más claro ni el agua.

Sin embargo el interés de Martínez y Martínez, está en otra parte. Conseguir algo de poder y protección negociada con Roberto Madrazo. La impunidad del poder gubernamental está terminándosele y quiere que alguien lo cobije. Que lo cubran.

Martínez, debió entender que la impunidad no es eterna; aunque así lo siga profesando públicamente, este que ha sido el gobernador más corrupto en la historia de Coahuila.

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