Archivo 2005

Chuy María acusa: “Mafia en el PRI estatal

Noticias de Coahuila
Miguel Arizpe Jiménez, la carta oculta del gobernador de Coahuila 
Busca Enrique Martínez y Martínez, imponer candidato de “unidad”

Juan Monrreal López 
Abril 30 de 2005

Saltillo, Coahuila.- Obligado por los ánimos exaltados que muestran los precandidatos priístas para alcanzar la nominación a la gubernatura de Coahuila, el gobernador del estado, Enrique Martínez y Martínez, decidió convocar a una reunión de “unidad y disciplina” a todos los aspirantes.

El 30 de marzo último, el aun empleado número uno de los coahuilenses se convirtió en anfitrión de seis priístas que buscan la candidatura y que se estima son los más fuertes.

Por orden de arribo a la cita aparecieron el presidente estatal del PRI, Miguel Arizpe Jiménez; Enrique Martínez y Martínez; el senador Alejandro “ La Coneja ” Gutiérrez; el alcalde de Saltillo, Humberto Moreira Valdés; el secretario de gobierno, Raúl Sifuentes Guerrero; el diputado federal, Jesús María Ramón Valdés, y, 20 minutos más tarde, sin guardar las formas de su riqueza inexplicable, trepado en su vehículo marca Honda color guinda, el próspero secretario de finanzas Javier Guerrero García.

Dos horas después, y con los resultados vistos, la reunión anunció que jamás llegó a ser cónclave.
Martínez y Martínez pronunció en conferencia de prensa: “no dicté línea, ni tengo un favorito”. Fue el reconocimiento tácito de que no tiene el “control” de la sucesión gubernamental como para destapar abiertamente a su elegido, y de que en realidad, el PRI está por desbaratarse.

A excepción de Jesús María Ramón, las amenazas de rompimientos al interior del PRI están latentes, aunque los hechizados por el poder estatal lo nieguen.

La reunión de “unidad y disciplina” convenida a las tres de la tarde en la casa del aun ejecutivo, en realidad fue para semblantear los ánimos de los aspirantes.

Los “precandidatos” no sabían que Enrique Martínez preparó el encuentro tres días antes con su secretario de gobierno, Raúl Sifuentes Guerrero, y mucho menos que se reunieron fuera del estado para planearlo.

En estos días alborotados por la sucesión, el espionaje es actividad cotidiana entre todos los grupos en disputa, los infiltrados entre las camarillas, junto con los escáneres telefónicos, son quehaceres diarios. Sifuentes Guerrero jamás se pensó utilizado por Martínez y Martínez para proteger su favorito: Miguel Arizpe Jiménez.

Ese 30 de marzo se vio el esquema de arribo pactado, Arizpe Jiménez llegó puntual, prácticamente junto al gobernador. Arizpe Jiménez es la carta oculta del jerarca estatal.

La carrera pública de Arizpe Jiménez es similar a la del ejecutivo coahuilense, unifica los criterios conservadores de los empresarios de Saltillo. No ha parado de hacer campaña un sólo día desde que fue incorporado a la presidencia estatal del tricolor, y además, es el único cuyos actos proselitistas se difuminan de actividades del partido, evadiendo la draconiana Ley Electoral del estado, en especial el artículo 107.

Para acabar pronto, la situación, la visión, e intereses de clase de Miguel Arizpe, agradan a Martínez y Martínez.
Pero eso no es todo, el presidente del PRI se convirtió en gozne entre Roberto Madrazo y el autócrata coahuilense, desde la famosa comida de aniversario de José Ramón Martell López Portillo, el 8 de enero pasado.

Luego, en plena asamblea nacional del PRI y con acuerdo de Enrique Martínez, Arizpe Jiménez intervino para echar de la mesa de estatutos a Federico Berrueto Pruneda, en un intento por conciliar con Roberto Madrazo Pintado.

“No me descarten”, responde siempre que puede Arizpe Jiménez. Y claro que no, pues desde el PRI, y con la complacencia de Martínez, está acomodando las piezas de los seccionales, y lleva acabo una reestructuración a modo del los comités municipales del tricolor con el objeto de apuntalar su candidatura.

  
LA REUNIÓN 
Con voz engolada, con falsas parsimonias, Raúl Sifuentes abrió la reunión. “Antes que nada, quiero agradecer al señor gobernador la gentileza que tiene hacia nosotros, y por recibirnos en su casa…”

La insulsez fue el ama de la reunión, todos los precandidatos trataron de cuidar la gracia que tienen con Martínez.
Uno de los precandidatos confió: “… las actitudes de los que estuvimos allí, oscilaron desde la petulancia seudo intelectual de Javier Guerrero, hasta los argumentos plañideros de Alejandro Gutiérrez”.

Jesús, “Chuy” María Ramón, abrió fuego en contra de los precandidatos, les dijo: “pensé que esta reunión era más seria. La contienda se reduce a los dos verdaderos candidatos, Humberto Moreira y yo; no sé por qué Enrique los citó a ustedes”. Y lo mencionó sin inmutarse, sin temor, seguro; aunque sabe que ni por error sería el candidato del gobernador.

La Coneja nomás abrió la boca para decir lloronamente: “el candidato tiene que ser alguien que no sea golpeable por los medios ni por los partidos de oposición, alguien que no esté desgastado”. “Sólo faltaba que dijera: yo”, confió uno de los asistentes a la reunión.
Alejandro Gutiérrez no cuenta con estructura ni seguidores suficientes en el estado que lo lleven hasta la nominación, y él lo sabe, de hecho, nunca ha sido elegido en cargo alguno a través del voto ciudadano. Es senador plurinominal.

Él y Jesús “el chamuco” Villarreal, el empresario lechero de LALA, perdieron las senadurías en el año 2000, pero “su amigo Enrique” lo había dejado previamente protegido en la lista de los senadores de representación proporcional, como pago a la declinación de La Coneja a su favor, en la contienda interna del PRI en 1999.

Como senador, Alejandro Gutiérrez ha sido un fiasco. Sus preocupaciones en estos casi seis años han sido las de amarrar vínculos con corporaciones económicas poderosas, se cuenta, entre otras, al grupo CARSO, propiedad del magnate Carlos Slim.

Carlos Slim relame la posibilidad de explotar el gas de la Cuenca de Burgos, la promoción de los intereses de CARSO realizada por Alejandro Gutiérrez en Coahuila, persigue que el empresario don dinero costeé su carrera hacia el Palacio Rosa, además de utilizarlo para aglutinar, con promesas de inversión, a gran parte del empresariado de Saltillo.

Más tardó La Coneja en animarse a hablar que en recibir respuesta. “… Todos los aquí presentes o cualquiera que sea candidateable , es sujeto a ser puteable ; no seamos tan inocentes. Esos son los riesgos de una elección abierta”, le reviró Humberto Moreira, el alcalde de Saltillo.
Arizpe Jiménez asintió, mientras que Guerrero García, con poses de intelectual exquisito, se sobaba el mentón como si analizara las circunstancias. El nuevo rico, por obra y gracia presupuestal, ha hecho correr la versión de que él es el candidato de Martínez, merced a las relaciones que mantiene con Beatriz Paredes Rangel, y ella, a su vez, con el “mero jefe”: Carlos Salinas de Gortari.

Javier Guerrero García argumenta que es él quien representa la unidad e intereses políticos y financieros de Enrique Martínez; que es la carta de salvación para el autócrata coahuilense, pues “conoce el manejo que se ha dado a la cuenta pública, pero además, Martínez y Martínez necesita de protección que sólo yo le daría”.

Y en efecto, sin ser gobernador, ya le proporcionó “protección”, encubriendo el desvío de recursos federales en el caso del fraccionamiento Mirasierra, donde Martínez participó. Así, con estas explicaciones, el nepotista secretario de Finanzas ha encampanado a varios líderes sociales y empresariales de La Laguna.

Guerrero García, quien hundió más en la pobreza, la migración, el caciquismo, la corrupción, el despojo y el narco menudeo a San Pedro de las Colonias -su pueblo natal-, ha llegado al colmo de evadir impuestos por adquisición de inmuebles (ISAI) siendo secretario de Finanzas -como lo publicó Demócrata Norte de México- e incluso, ha adquirido propiedades con operaciones al contado, sin que sus ingresos legales lo justifiquen.

Terminada la reunión, el seudo cardenista -que piensa que lo es por el hecho de que Cuauhtémoc Cárdenas es su padrino de boda- Guerrero García retó a Humberto Moreira a realizar una encuesta telefónica para ver quién es más popular.
“Quien gane, recibirá el apoyo del otro”, dijo este sociólogo promotor del caciquismo, como si la gubernatura fuera juego o chascarrillo estudiantil.

En medio del patinadero y del tedio en que se sumió el encuentro, intervino Martínez y Martínez: “uno de los que está aquí, va a ser”, dijo sin especificar nada. “Por lo pronto, vamos a seguir con el proceso, porque los tiempos los marca la Ley Electoral ”. Y punto, eso fue todo.

En la tertulia, las voces cantantes las llevaron Jesús María Ramón y Humberto Moreira, mientras que Miguel Arizpe se apegó al libreto de mostrar institucionalidad, sabiendo que, hasta ahora, es el primer actor sin aparecer en escena. Que es la carta oculta de Martínez. Que es el candidato de “unidad”.

LAS CONSECUENCIAS 
Después de la reunión, Miguel Arizpe prosiguió su gira por el estado, cambiando comités municipales del PRI, acomodando todo de acuerdo a su estrategia y a la de su jefe.

Jesús María Ramón se concentró en sus bastiones, Piedras Negras y Ciudad Acuña, para desde ahí pronunciarse por una posible salida del PRI: “he recibido la invitación de varios partidos”.

Humberto Moreira prosiguió la maratónica carrera por terminar las obras públicas en proceso, levantadas principalmente en las colonias populares. Se dice que solicitará licencia en mayo, sin embargo, es probable que solicite el permiso hasta junio, para protegerse de los ataques del secretario de gobierno Raúl Sifuentes y de la guerra de desgaste auspiciada por el propio Enrique Martínez y Martínez, contra él.

Raúl Sifuentes marchó hacia la Laguna , donde el 9 de abril quiso mostrar la fuerza acumulada desde la secretaría de gobierno. En rueda de prensa ofrecida en el restaurante La Majada , habló de la “gran institucionalidad” de Martínez y Martínez respecto al proceso interno del PRI.

Ahí estuvo casi completo el pull de periodistas que le sirve como aparato de espionaje, e incluso, reporteros antes vetados por él, difundieron las aspiraciones del aún secretario de gobierno. A las 2 de la tarde de ese día, en el hotel Laguna Trade Center concentró las fuerzas aglutinadas en el ilegal proceso de reseccionalización del PRI, sólo que los 2 mil invitados al convite nunca llegaron.

Por la tarde, Sifuentes Guerrero se reunió en uno de los sitios preferidos desde que es secretario de gobierno, el restaurante Carlos and Charlies. Llegó molesto, pero atemperó el coraje al calor de los wisquis.

Acompañado de los diputados federales Laura Reyes Retana y Eduardo Olmos Castro, del locutor y excandidato panista a la alcaldía de Gómez Palacio, Jorge Arturo Torres Vargas, y del corresponsal en La Laguna del diario La Jornada , Fernando López Pérez -jefe de comunicación social de las dos campañas políticas de la priísta Laura Reyes Retana-, Sifuentes Guerrero quedó pasmado cuando le notificaron que no es el candidato de Martínez y Martínez.

Constructor enriquecido ilícitamente, ligado al narcotráfico -según varias publicaciones de la ciudad de México y del estado-, y socio de Enrique Martínez, sólo atinó a decir: “el gobernador no tiene preferencias, nos ha dejado hacer por nuestra causa”.
Y sí, tanto los ha dejado hacer, que permitió que las fuerzas de Sifuentes chocaran con las de Moreira en el proceso dereseccionalización priísta de Saltillo.

Alejandro Gutiérrez se dedicó a promover el libro que escribió a la nada.

En La Laguna , Javier Guerrero se propuso difundir el sueño guajiro de ser el punto de convergencia e intereses “del mero jefe, Salinas”. “Voy a México a hablar con Bety (Paredes Rangel), es un punto acordado ya”, dice a quien lo quiere oír. Entre ellos, el prestanombres de Enrique Martínez y defraudador del Programa Marcha hacia el Sur, el diputado local, Salomón Juan Marcos Issa.

Marcos Issa quiere ser alcalde de Torreón otra vez, “ahora conviene más, son cuatro años -de alcalde-”, dijo a uno de los líderes populares que quiso enganchar para su causa.

Y desatado por la ambición, el también diputado coahuilense, Miguel Mery Ayup, buscó a dirigentes populares y expertos en la operatividad electoral para ofrecer dinero a manos llenas. “Javier Guerrero es el bueno, del dinero para que operes no te preocupes, ya está”, promete.
Sólo Miguel Arizpe Jiménez prosiguió su campaña sin detenerse ni recibir las amenazas de Sifuentes Guerrero “de aplicar la ley” a los precandidatos que así lo ameriten.

LA DESESPERACIÓN 
Lejos de sosegar los ánimos de los precandidatos, la aparición de Manuel Cavazos Lerma -exgobernador de Tamaulipas, y salinista de pura cepa-, como delegado del CEN del PRI, los acendró.

Sin guardar las formas, sin platicar con los precandidatos “el piramidólogo” – recuérdese que dormía bajo un techo con esa figura y desato el culto fetichista hacia forma geométrica cuando fue gobernador- Cavazos Lerma placeó sin recato en La Laguna a Miguel Arizpe. El 27 y 28 de abril participaron desde una reunión regional del PRI, hasta la visita a los curas políticos José Rodríguez Tenorio -gente de Alejandro Gutiérrez y responsable del Cristo de las Noas-, y Javier Díaz Rivera, simpatizante de Humberto Moreira y responsable de la parroquia de Santa Cecilia, en la colonia popular Las Julietas.

Cavazos Lerma y Miguel Arizpe trotaron por los medios laguneros, pero igual se reunieron con algunos exalcaldes de Torreón, así como con la fantasmal Asociación de Servidores Públicos Priístas.

De la Laguna , partieron en campaña a Parras de la Fuente y General Cepeda.

Ante tanta actividad, Chuy María Ramón no aguantó la inequidad del proceso, y dijo que la Comisión del Proceso Interno del PRI “constituye una verdadera mafia”, “son los mismos de 1999 -agregó-, cuando Enrique Martínez y Martínez ganó la contienda interna priísta”.

Chuy María les puso nombres y apellidos: Sigfrido Macías Pérez -experto en alquimia electoral y secretario general del PRI estatal-, y Gabriel Calvillo Ceniceros, diputado local.

LA RENUNCIA DE ARIZPE 
La noticia del arribo de Cavazos Lerma a La Laguna no fue bien recibida, el dirigente del PT en Piedras Negras, Antonio Carmona Pérez, declaró que la llegada de Cavazos se dio “con el fin de fortalecer el narcotráfico y la delincuencia organizada, mediante la participación de éstos en el proceso electoral”. “Buscará pactar con los cárteles delincuenciales, como lo hizo con el Cártel del Golfo cuando fue gobernador”, advirtió el petista.

Aparejada a los nubarrones se dio la noticia que ya se sabía, que el próximo 5 de mayo Miguel Arizpe Jiménez renunciará a la dirigencia estatal del PRI, “para tratar de conseguir un anhelo de hace 30 años: ser gobernador de Coahuila”. “Tengo confianza en mi padrino”, dijo en Piedras Negras el último día de abril.

De llegar a la gubernatura, el pago de Arizpe Jiménez será cómodo, darles continuidad a los intereses del empresariado saltillense y, por supuesto, impunidad y protección a Enrique Martínez y Martínez, gobernador en jefe del cártel de delincuentes sin sentencia.
Rupturas en el PRI estatal se avecinan…ya se verá.

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