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Un nuevo fantasma recorre el mundo; la tierra y Saltillo sin agua potable

Horizonte ciudadano

Rosa Esther Beltrán Enríquez

Julio 13 de 2017

 

Las amenazas en contra de la humanidad parecen no tener fin, presagios de una guerra nuclear, migraciones masivas, amenazas de catástrofes naturales a causa del cambio climático y por si algo faltara peligro creciente de vivir en un mundo sin agua.

No sé si podemos considerar que los agotamientos de los acuíferos en el mundo sean recientes, quizá sea más bien que en este siglo el fenómeno se está dimensionando y estudiando con mayores elementos y a más profundidad, por ejemplo, he seguido documentales de muchas horas en el National Geographic en donde se exponen los dramas por los que atraviesan grandes sectores de la población, en California y en Detroit.

Se expone  que en California, en el Valle de San Joaquín,  los sembradíos de enormes cantidades de hectáreas de almendros, granados y albaricoques, consumen más del 80 por ciento del agua disponible en los acuíferos y la gente, los pobres en su mayoría, están condenados a consumir agua con arsénico, muestran el líquido que llega sus grifos, y es amarillento, intomable, hay casos en los que pasan semanas y no los abastecen, por lo que tienen que recurrir al servicio de pipas, el que es mucho más caro, además en las localidades donde el servicio es permanente y el agua de calidad su precio ha aumentado en forma exagerada, por lo que también los pobres pueden quedarse meses sin abastecimiento y las autoridades hacen mutis, esto pasa en el país más desarrollado del mundo.

En el caso del Valle de San Joaquín, los investigadores preguntan ¿por qué se dan privilegios a los agricultores que siembran productos para la exportación que son un lujo y para gente adinerada y no se exigen siembras para la alimentación cotidiana de la canasta básica de la gente? ¿Por qué se permite que el acuífero se sobre explote cuando ya hay signos evidentes de su agotamiento?  Sé que usted ya dio la respuesta, el dinero y así es.

Un caso de horror es el ISIS, del Estado Islámico cuyos miembros se apoderan de los pozos de agua y la suministran discrecionalmente a condición de que la gente acepte convertirse a su religión, de ahí que las zonas que ocupan están sujetas a grandes migraciones. Israel desaliniza el agua marina, pero no comparte el suministro con los palestinos y de hacerlo es a precios inalcanzables para éstos, así que el panorama de agotamiento del vital líquido es más que amenazante.

En Saltillo, a Agsal le tiene sin cuidado el agotamiento de los acuíferos, por eso, la difusión de una cultura del agua para su cuidado y conservación no aparece en sus políticas de operación, a pesar de que es su responsabilidad no lo considera así, para que no digan sus críticos, cada 6 meses organiza una campañita.

Vanguardia informó sobre el grado de disminución del acuífero y la Asociación de Aguas de Saltillo (AUAS) ha denunciado a Agsal y a su consejo de administración por el desentendimiento sobre la irresponsabilidad de la empresa al no atender las fugas que alcanzan el 40 por ciento del agua que se desperdicia en la ciudad.

Las diferentes administraciones estatales y municipales han sido incapaces de construir represas que retengan el agua de lluvias, ¡Uff que ¡flojera!, mejor se roban lo que eso podría costar.

Definitivamente Isidro López resultó un fiasco en cuanto a implementar una política del agua que asegurase las recargas del acuífero, pero también fue negligente al no realizar auditorías externas, técnicas y administrativas a Agsal, así como adquirir acciones de esta empresa y organizar campañas constantes de ahorro y proteger este recurso, no le importó.

El crecimiento constante y mal planeado de la ciudad presagia un futuro poco halagüeño en cuanto al abasto de agua para la región sureste del estado, vienen gobiernos nuevos, pero tampoco parecen traer un programa claro y medianamente eficaz para ello.

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